Historia de Agudo

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viernes, 31 de agosto de 2012

Sobre las Iglesias de Agudo: San Benito Abad y Ntra. Sra. Virgen de la Estrella

Los dos edificios más emblemáticos de Agudo por su antigüedad e importancia son la iglesia parroquial de San Benito Abad y la Ermita de Ntra. Sra.Virgen de la Estrella.
Durante siglos el papel de la Iglesia ha sido más que un mero lugar para el culto; ha influído en gran medida en la vida cotidiana de sus gentes. 

Para su estudio hay que recurrir a diversas fuentes como son los libros parroquiales, pleitos y visitas calatravas.

Afortunadamente se han conservado hasta la actualidad los libros de las Cofradías del Rosario, de la Sacramental, de la Santa Vera Cruz, de los Auroros , y por supuesto los libros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones. Todos ellos nos están aportando datos importantísimos de nuestra historia.

La fuente documental más importante corresponde con las inspecciones que realizaban los visitadores calatravos y  nos permiten conocer muchos detalles sobre la organización , estado e inventario de las iglesias (ver Visita de 1742 ).

Por otra parte están los pleitos que el Concejo, Justicia y Regimiento de Agudo tuvo con los distintos Comendadores Mayores donde continuamente se les reclamaba dinero para afrontar las reparaciones necesarias en la Iglesia Parroquial de San Benito de la que eran sus responsables.

Para llegar al aspecto actual han tenido que pasar varios siglos, con al menos tres grandes obras y otras menores. Hubo obras importantes a mediados del siglo XVI y XVII y otra que tuvo lugar desde 1795 hasta 1801 que estuvo supervisada por Juan de Villanueva, donde por fin se terminó la torre. No está nada mal, tuvieron que pasar casi trescientos años para terminarla.

Mª Raquel Torres Jiménez ha estudiado las visitas más antiguas durante los Siglos XV y XVI 1 , y vemos que Agudo figura en las de los años: 1493,1495,1500,1501,1502,1510 y 1538 2.

Agudo sufrió un importante crecimiento de su población a principios del 1.500 y por ello se decidió solicitar que se ampliara la iglesia.

“por la mucha estrechura que la yglesia de Sennor San Benito tiene ... porque ay
mucha neçesydad que se haga, segun el mucho crecimiento del pueblo”.

Al volver los visitadores en el año de 1510, observan que habían comenzado las obras que fueron ordenadas en 1502, pero curiosamente y para su asombro no se estaban realizando en la Iglesia de San Benito sino que resultaban ser “unas capillas” o “una capylla” en la iglesia de Santa María.

La Iglesia de Ntr. Sra. Virgen de la Estrella aparece documentada por primera vez en enero de 1493 con el nombre de Iglesia de Santa María. El uso del nombre de Santa María es de procedencia medieval y progresivamente será sustituído por el de Nuestra Señora desde mediados del siglo XVI. (Es más que probable que éste sea el origen del nombre de la Calle Santa María ,cuya referencia más antigua data de 1610 y contaba entonces con 12 casas.)

Los visitadores de 1.510 viendo que el gasto de la Capilla en la iglesia de Santa María estaba siendo sufragado por los fondos propios de la iglesia de San Benito , ordenan que se haga un repartimiento por el pueblo “de peones y carretas para serviçio de la dicha capylla”. La Iglesia de San Benito tenía en esos momentos otras necesidades que cubrir en cuanto a vestimentas de clérigos, cálices (los seis de que disponía estaban viejos y rotos), libros que ha de adquirir o repartar y otros gastos varios como son en aceite y cera. Para Raquel Torres el hacer recaer en la población los gastos de las obras en Santa María es normal y no un signo de enfrentamiento.

Por un lado la iglesia “oficial” es la de San Benito pero la iglesia de Santa María goza de gran devoción popular. Raquel Torres descarta la teoría de que este hecho supusiera la preparación del templo mariano para asumir las funciones y sustituir al de San Benito. Pero si cree probable “que la iglesia de Santa María hubiera sido la parroquial de Agudo en época anterior a San Benito a donde pudo trasladarse dicha función a causa de un mejor emplazamiento, como en tantos casos ocurría. Entonces, sería más bien el apego de la población al templo anterior (quizá reforzado por su advocación mariana) lo que explicaría la situación”

Lejos de cualquier confrotación, lo que se observa es una gran vinculación entre la iglesia de Santa María  y la parroquial de San Benito.

En cualquier caso, la petición de 1.502 para ampliar la iglesia parroquial no se consiguió. De ahí, que se reclame el legado de 100.000 mrs. Del comendador mayor don García de Padilla y que fue confirmado por Carlos I el 4 de agosto de 1553, año que aparece labrado en la torre de San Benito para indicar el comienzo de las obras (ver Reparos y posesiones de la Encomienda Mayor - 1550)



Aquí es importante la observación que hace Raquel Torres sobre la opinión de M. Corchado “. La expresión “construcción de la iglesia” asociada a la donación del comendador mayor no ha de interpretarse, una vez más, literalmente. Aquí se trataba de obras de remozamiento, aunque de gran envergadura al parecer.
El templo existe, desde luego, cuando don García de Padilla instituye el legado, pero aquél vocablo induce a error a M. Corchado, que llega a comentar que “en el siglo XVI parece que[Agudo] todavía no tenía iglesia”. Según Hervás, la iglesia parroquial de Agudo, dedicada a San Benito Abad, parece edificada a mediados del siglo XV”

En la visita de 1.538 vuelve a aparecer nombrada la iglesia de Santa María , y ya en la documentación posterior aparece como Ermita de Nuestra Señora de la Estrella.

He encontrado otra referencia a la iglesia de Santa María en las ordenanzas de la Hermandad de la Vera Cruz de 1.589:
Capítulo quinto de la procesión y disciplina del jueves santo

".. que una de las principales cosas y obligaciones de la hermandad y disciplina de los hermanos de ella como en principio de este libro se contiene y concedidas nuestras indulgencias por la fe de Nuestro Señor Jesucristo, en la noche todos los hermanos de la dicha cofradía se junten en la parte y lugar que les fuere diputado por los dichos alcaldes y oficiales y lleve sus disciplinas las que fueren .. y los demás co.. sus velas o hachas y los que se hayan de disciplinar vayan vestidos con sus túnicas y lleven la cruz y crucifijo de la dicha cofradía y todos por orden vayan acompañados de los clérigos los cuales vayan cantando la letanía de los santos y el salmo de ... y la imagen de de la Iglesia de señor San Benito de esta villa entrando por la una puerta y saliendo por la otra hincando la rodilla derecha haciendo acatamiento al Santísimo Sacramento y prosiga con la dicha procesión hasta la iglesia de Santa María desta villa, en la cual entren y salgan por otra puerta y vuelvan por otra calle al lugar de donde salieron todavía en procesión , la cual dende el principio hasta el fin regiran los alcaldes, mayordomos, escribano y diputados de la dicha cofradía y pedirá los dos de ellos limosnas a ella, y qualquiera que no fuese de la dicha procesión pague de pena dos libras de cera y … si los alcaldes contándoles que alguno tuviere impedimento justo le hubieron dado licencia para que no vaya y al que hiciese o dijera alguna otra cosa de pone esta la dicha procesión pague de pena una libra de cera."



Fuentes:
1Mª Raquel Torres Jiménez, “Formas de Organización y práctica religiosa en Castilla la Nueva. Siglos XIII-XVI. Memoria presentada para optar al grado de Doctor, Madrid 2002. 

2AHN OOMM AHT Leg.6109, 6119,6076 y 6079

- Libro I Hermandad de la Vera Cruz, 1589.

domingo, 15 de julio de 2012

Los excesos de Don Vicente Ortiz de Salceda

Uno de los Hidalgos que mencioné en la entrada anterior era Don Vicente Ortiz de Salceda, natural de Herrera del Duque y residente en Agudo desde 1666, como podemos ver en el pleito que figura en la Chancillería de Granada y donde  posiblemente estaba reclamando un cargo concejil.
Don Vicente Ortíz de Salceda y Velarde contrajo matrimonio en Agudo el 10 de Agosto de 1671 con Doña Gabriela del Arco Coronel de Agudo. Sus padres eran don Antonio Ortiz de Salceda y Doña Lorencia Morillo y Velarde, ambos de Herrera del Duque.Los padres de doña Gabriela eran el Licenciado Don Diego del Arco y Serrano y Doña María Coronel Pizarro, una de las familias más importantes de Agudo. 

 
Fruto de este matrimonio fueron los siguientes hijos, todos nacidos en Agudo: Gabriela (1673), María Alejandra (1678), Lorenza María (1679), Magdalena (1681), Teresa Lorenza (1687) y Diego Antonio (1689).

Tradicionalmente, la familia de Don Vicente era fiel servidora de la Casa del Duque de Béjar, siendo su padre y sus tíos pajes del dicho Duque. Su tío don Diego fue Contador Mayor y luego Gobernador en la Villa y Condado de Belalcázar, su tio Vicente se fue a Indias y su padre, al igual que su abuelo, fue Alcaide de la fortaleza de Herrera del Duque.

Miguel Fernando Gómez Vozmediano publicó un artículo en el número 26 de la revista "Agudo Taurino" (Nov. 1995) que trataba de las tropelías y abusos que cometió Don Vicente Ortiz de Salceda al amparo de su estado de hidalgo y de su poderío económico. He actualizado algunos datos sobre nuestro personaje que complementan el estudio de Miguel F.


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"Miembro de una familia de hacendados rurales afincada en Agudo ,el temple que se le suponía como parte integrante de la élite lugareña le condujo con demasiada frecuencia al margen de la ley, haciendo gala de una permanente insumisión a la justicia local, compartándose en todo momento y lugar de manera violenta."

Corría el año del señor de 1677 cuando tiene lugar su primer choque con la justicia. Discutiendo con el alcalde ordinario Diego de Montano, no duda en ofenderlo de palabra y de resistirse a sus requerimientos, defendiéndose con denuedo al desenvainar la daga que solía portar. El hidalgo escapa a los alguaciles, amenazando de muerte con un arcabuz al escribano que llevaba su causa, cuando  se encontraba en descampado, exigiéndole la devolución del dinero que le había dado.

La máxima autoridad comarcana, el alcalde mayor de Agudo, juzgó la causa de desacatos a la justicia del joven caballero "llevado de su altavez y sobervia". Sin embargo, dada la importancia del acusado, el proceso se saldó con un destierro voluntario que el reo nunca cumplió.

Poco tiempo estuvo en paz y sosiego el animoso don Vicente Ortiz, ya que hacia 1679, tuvo otra violenta pendencia, esta vez con don Agustín de Herrera, familiar del Santo Oficio de la Inquisición.
Una noche de julio de 1683, acompañado por su hermano y un amigo de Herrera del Duque, fue a casa del párroco local frey Francisco de Aguilera para obligarlo a cumplir el testamento de su cuñado difunto. Por entonces había alcanzado la dignidad de alcalde ordinario  de Agudo (cargo honorífico que le permitía compartir la administración de la justicia en la villa), monstrándose tan poco respetuoso a la ley como siempre "seguro de que no se le ha castigado en semejantes excesos".

Cansadas las autoridades de aguantar sus desmanes, le envían un preceptivo auto de prisión mediante un escribano y su criado. No contento con hacer caso omiso a la diligencia judicial, a las 12 de la medianoche deben ir a su casa unos mozos armados con espadas para prenderlo en nombre del Rey. Al tratar de maniatarlo con un cordón topan con la firme oposición del hidalgo, quien exclama "!Voto a Cristo que sois un ladrón, vos y el médico don Jaime de Lloves!.

Encarcelado , poco más tarde sale de la celda en la que estaba recluído "con su capote, montera y espada debajo del  brazo", amenazando con asesinar a sus captores "aunque se escondieran en toda la redondez de la tierra", entre los lloros y sollozos de la mujer e hijas del infortunado guardián, atemorizadas por sus bravatas.
Don Vicente, consciente de las posibles represalias que le aguardaban, mandó a su criado a recoger sus bueyes al molino, en un momento en que el pueblo, cansado de soportar sus abusos, pretende quemar su hacienda y casas, convocándose los corrillos en la puerta de la iglesia al tañir de sus campañas.

Desconocemos en qué quedó este particular Fuenteovejuna, pero lo cierto es que , en diciembre de 1683, era requerido por el ayuntamiento para que diese cuenta de los padrones y repartimientos fiscales que habían quedado a su cargo. De nuevo, hace caso omiso a las advertencias del capítulo, pero el concejo sólo osa prender a su compañero en el oficio, Pedro Martín de Quintana, y embargar los bienes al prófugo.

El patrimonio confiscado a don Vicente Ortiz da buena cuenta de su poder económico en la villa. Posesía una casa en la calle que de la fuente pública iba al hospital, así como otra vivienda en la calle Mayor; tenía también en propiedad una cerca en el paraje del Olivo y una viña en la Puentezuela. Su hogar albergaba el ajuar típico de un acaudalado rural: dos arcas grandes de pino, cuatro sillas negras, un bufete grande de nogal, una cama de nogal bronceada, un colchón bueno, una jerga nueva, dos sábanas y una colcha de nudillos, una delantera de red, cuatro escudillas negras y un pabellón (tapiz) colorado.

Huído de los minitros de justicia, se refugia en la iglesia parroquial de Agudo durante todo 1684, abandonando el templo para pasear con toda impunidad por el pueblo. Por entonces era enjuiciado con todo rigor su carcelero por permitir la fuga del inculpado.

Para atajar tal desorden, será reclamado don Pedro de Ayala y Rojas de Castilla, gobernador de Almadén. Este juez comisionado puso en cintura al poscrito mientras estuvo en Agudo, imponiéndole una severa multa y amonestándole por su mala conducta.

No obstante, parece que este correctivo tampoco hizo mella en el envalentonado hidalgo, ya que en julio de 1689 era enviado preso a la Chancillería de Granada por agredir a su paisano Agustín de Herrera en plena misa mayor, enzarzándose en una pelea  por ocupar un sitio preferente durante los divinos oficios matinales y alborotando a los feligreses "echando por vidas, provocando con injuriosas voces a muchos de los que se hallaban presentes" , escandalizando al pueblo.

Ésta sería la gota que colmó el vaso, ya que por entonces tomó cartas en el asunto el Consejo de las Órdenes Militares, enviando desde la Corte a una partida de soldados para someter al indómito don Vicente. Para atajar su trayectoria de transgresiones continuas, atendiendo a lo bien emparentado del reo (por lo cual toda pena infamante habría revertido en deshonra de su familia), se acordó desterrarlo por unos años.

Poco después Don Vicente regresará a Agudo,  donde  falleció el  l4 de Abril de 1706.


Fuentes:

- Miguel Fernando Gómez Vozmediano, Revista Agudo Taurino, num. 26 1996.
- Archivos Parroquiales de Agudo

domingo, 1 de julio de 2012

Las Minas de Almadén Patrimonio de la Humanidad


El sábado 30 de Junio las Minas de Almadén han pasado a ser Patrimonio de la Humanidad.


!!ENHORABUENA !!!