Historia de Agudo

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sábado, 27 de octubre de 2018

Juan Martín Cabezalero y sus raíces agudeñas

El pasado 19 de Octubre, tuve la oportunidad de asistir a la presentación del libro: Juan Martín Cabezalero. Un pintor barroco de Almadén para la villa y corte (1645-1673), de Rafael Gil Bautista, ediciones Puertollano. 

La presentación se hizo en la Basílica de San Francisco el Grande Madrid, en la Capilla del Cristo de los Dolores, que es propiedad de la Venerable Orden Tercera. Capilla que, por cierto, celebra su 350 aniversario.

La elección de este lugar fue debida a que allí se pueden visitar cuatro obras suyas, que representan la pasión de Cristo:  Cristo presentado por Pilatos, la calle de la amargura, la lanzada de Longinos y la Crucifixión (tenía tan solo unos 22 años cuando pintó estas obras). En 1809, durante la guerra de la Independencia, los cuadros se enviaron a Francia, donde estuvieron expuestos en el Museo del Louvre. La Venerable Orden Tercera consiguió recuperarlos 10 años después.

Juan Martín Cabezalero, murió muy joven, por lo que dejó una obra pequeña, lo que no le impide estar considerado como uno de los pintores más destacados del barroco español, de la escuela madrileña.

Rafael Gil, muy vinculado a Almadén,  ha realizado una colosal labor de investigación sobre Juan Martín Cabezalero, aportando nuevos datos de gran valor, como ha sido la partida de nacimiento en Almadén el día 25 de abril de 1645. Murió en Madrid en 1673, con 28 años de años, posiblemente de "saturnismo". 

Además de la mencionada Capilla del Cristo de los Dolores, su obra se encuentra el Museo del Prado, Museo Lázaro Galdiano,  Museo de bellas Artes de Salamanca, Asturias o Tenerife e internacionales (como Alte Pinakothek de Munich o Galería de los Uffizi de Florencia), además de formar parte de algunas de los mejores colecciones estables (Biblioteca Nacional de España o la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando) y privadas (Santo Domingo de Silos).
Ecce Homo de Juan Martín Cabezalero
Sus padres fueron Juan Martín Cabezalero e Isabel Muñoz. Los libros parroquiales de Almadén tienen algunas lagunas, faltando los libros de matrimonios de 1620 a 1646, donde se encuentra registrado ese matrimonio.

En el testamento de Isabel Muñoz se menciona que es natural de Agudo, y como hipótesis, Rafael Gil cree que nació en 1618, hija de de Juan Muñoz de Mansilla y de María de Gracia.

Fruto de ese matrimonio nacieron varios hijos, la mayoría en Almadén. Pero  encontró en los libros de bautismos de Agudo, un hijo que nació el 24 de Abril de 1640, al que también llamaron Juan y que debió morir al poco tiempo de nacer.  

Juan Martín Cabezalero tuvo que destacar artísticamente desde muy joven en Almadén, ya que contaba con tan solo 12 años cuando fue enviado a Madrid, como aprendiz en los talleres de Juan Carreño (que llegaría a ser pintor de cámara de Carlos II).

Gracias al trabajo de Rafael Gil (que también ha publicado libros sobre la historia de Almadén y Chillón), conocemos a Juan Martín Cabezalero y sus lazos familiares con Agudo.

Pero la relación con Agudo no se queda ahí. He encontrado el nacimiento en Agudo,  de otra hija de Juan Martín Cabezalero e Isabel Muñoz. María, nacida el 25 de Junio de 1638, siendo testigos sus tíos Francisco Martín Cabezarelo y Catalina Martín, hijos de Francisco Martín, hermano del padre.  Esto me lleva a pensar que Isabel Muñoz corresponde a otra persona y creo saber quien, pero aun es otra hipótesis.

Así mismo, el padre de Juan Martín Cabezarelo, falleció en Agudo el 22 de octubre de 1653. La partida de defunción es la siguiente:


"Juan Martín Cabeza de Alero, vecino del Almadén, miércoles 22 murió Juan Martín Cabeza de Alero  (el prior de Agudo, Don Miguel Villalón registró mal el nombre) enterrose en sepultura de la iglesia, recibió todos los sacramentos , hizo un memorial , dijo por su alma diez y seis misas, las cuales .... para las cumpliesen en la villa del Almadén donde era natural y vecino   .... y dejó por albaceas a su mujer y por herederos a sus hijos como consta del dicho memorial."

Este documento es importante, ya que indica que Juan Martín Cabezalero se quedó huérfano con tan solo 8 años, y nos muestra además,  la estrecha relación e intereses que su familia tenía en Agudo.  

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- Rafael Gil Bautista: Juan Martín Cabezalero. Un pintor barroco de Almadén para la villa y Corte (1645-1673), Ediciones Puertollano, 2018.

jueves, 2 de abril de 2015

Don Pedro Vallina: médico y agitador


El Doctor Pedro Vallina fue un personaje muy conocido e influyente en nuestra zona, en los años 30. Las personas mayores de Agudo aun le recuerdan, o bien, han oído hablar de él. La mayoría de las personas a las que he preguntado, coinciden en afirmar que era un médico excelente, dejando un poco al margen su ideología anarquista. Como anécdota, parece ser que cuando alguno de sus pacientes se despedía con la fórmula “vaya usted con Dios”, se irritaba profundamente.

Pero, ¿quién fue este hombre? , ¿cual fue su influencia ?, ¿estuvo relacionado con los sucesos más críticos de los años 30?,  ¿ cómo llegó a estos pueblos una de las figuras del anarquismo español?.

Don Pedro Vallina nació en Guadalcanal (Sevilla), en 1879. En Sevilla realizó su estudios de medicina, y a continuación se desplazó a Madrid para continuarlos.

Debido a sus intrigas políticas, fue deportado en dos ocasiones a la Siberia Extremeña, donde ejerció su actividad profesional como médico, y de paso, también desplegó una intensa campaña propagandística anarquista.
En sus memoriasi, nos cuenta como fue su paso por estos pueblos , y también nos relata los hechos más importantes que tuvieron lugar. Hechos en los que tuvo un papel relevante, siendo el responsable directo de muchos de ellos, destacan los sucesos de la proclamación de la Segunda República, los incidentes del 34, y sobre todo, los primeros días del estallido de la Guerra Civil.


El contexto histórico es bastante complicado. El último tercio del siglo XIX conoció lo que se llamó el Sexenio Revolucionario, la Primera República, un repunte del Carlismo (para muchos autores, la primera guerra civil española), la Guerra y posterior pérdida de Cuba y Filipinas. En España empieza un crecimiento del sector industrial, concentrado fundamentalmente en Cataluña, frente al mundo agrario del resto de España. El auge del movimiento obrero no es ajeno a estos cambios, y evolucionó de forma distinta en Cataluña, donde había una burguesía, que en Andalucía. El siglo XX no vino a mejorar la situación, y todo se fue complicando más y mas; la semana trágica de Barcelona, el pistolerismo, la aventura colonial en África, el desastre de Anual, la dictadura de Primo de Ribera, .....

España estaba sumida en una profunda crisis económica y social. El abanico de soluciones que se propusieron era muy amplio, desde posturas moderadas a soluciones revolucionarias. Esta espiral de descontentos y diferencias, culminará en la proclamación de la Segunda República y la posterior Guerra Civil.

Orígenes

Desde finales del siglo XIX y primeros años del siglo XX, Pedro Vallina se convirtió en seguidor del conocido líder anarquista, Fermín Salvoechea. Con él, participó en la creación de la Federación de los Trabajadores de la Región Española. Otro hecho importante de esos años, fue la muerte del federalista Pi y Margall, que motivó un acercamiento de los postulados federalistas y anarquistas.

Pedro Vallina inició desde muy joven su carrera de complots y conspiraciones, que le llevarían a sucesivos encarcelamientos y exilios . Una conspiración contra la monarquía, le supuso el exilio a París en 1902, donde contactó con otros anarquistas europeos. Todos eran vigilados muy de cerca por la policía francesa y sabían que se estaba preparando un atentando contra Alfonso XIII. En la madrugada del 1 de junio de 1905, en la calle Rohan, el presidente francés Louvet y Alfonso XIII volvían de la Opera. Su carruaje fue alcanzado por una bomba y ambos consiguieron salir ilesos, aunque algunos miembros de su escolta y transeúntes fueron heridos. Se procesó a los anarquistas, Malato y Caussanel, y a quienes prepararon los explosivos, Vallina y Harvey. Y, aunque había pruebas muy sólidas contra ellos, fueron absueltos.

Sospechosos del atentantado de la calle Rohan, Paris 1902
Un año más tarde, de nuevo la policía francesa avisa de otro atentado anarquista contra Alfonso XIII. El 31 de Mayo de 1906, Alfonso XIII contraía matrimonio con Victoria Eugenia. Cuando el cortejo regresaba de la Iglesia de los Jerónimos a su paso por la calle Mayor, alguien lanzó un ramo de flores. En su interior había una potente bomba que no consiguió su objetivo por muy poco, aunque provocó una matanza. Murieron veinte tres personas, así como un centenar de heridos. Este atentado fue obra del anarquista Mateo Morral.

 Atentado contra Alfonso XIII en Madrid, 31 de Mayo de 1906 - Foto ABC

Ambos atentados fueron un complot propagandístico contra la monarquía española, llevados a cabo por los anarquistas españoles, pero con conocimiento de Lerroux. Éste, estaba a la expectativa de un vacío de poder provocado por el asesinato del monarca y así poder protagonizar un alzamiento revolucionario que le permitiera restaurar la república ii.

Tras su detención por su participación en el primer atentado contra Alfonso XIII en París, es expulsado de Francia, estableciéndose en Londres. Allí, tras el fin de la primera guerra mundial, se acogió a una amnistía general en España.

En 1918, participa junto a otro famoso anarquista, Sánchez Rosa, en lo que se conoció como la rebelión de los inquilinos en Sevilla. Los precios de los alquileres se habían incrementado bastante y como consecuencia de los impagos se estaban produciendo desahucios. Crearon la Liga de los Inquilinos, donde pedían la rebaja de los alquileres, la supresión de la figura del casero y una serie de reformas. Parece ser que este movimiento tuvo bastante éxito, y las autoridades decidieron deportar a la Siberia Extremeña, al profesor Sánchez Rosa a Herrera del Duque y al Doctor Vallina a la Puebla de Alcocer. También estaría en Fuenlabrada de los Montes y en Peñalsordo.

Poco tiempo después regresa a Sevilla, y entre sus muchas actividades, colabora activamente con su amigo Blas Infante, como activista y militante andalucista. En 1931, Pedro Vallina participa en lo que se conoció como el Complot de Tablada, donde entre otros, figuraban Blas Infante, Ramón Franco ( hermano de Francisco Franco), el piloto Pablo Rada (ambos del vuelo del Plus Ultra), el aviador Antonio Rexach y otros militares de la Base Área de Tablada. Eran candidatos del Partido Republicano Revolucionario a las elecciones constituyentes de 1931. El plan parece ser que consistiría en bombardear los cuartes que no se unieran al movimiento revolucionario. No llegó a producirse, porque la noche anterior, Ramón Franco y Juan Galán sufrieron un accidente, fracturándose las piernas. El plan se abortó, Sanjurjo detuvo a los militares y Vallina vuelve a ser deportado a la Siberia Extremeña.


El pueblo más importante de aquella comarca era Siruela donde, por lo general, residía a temporadas, y de donde irradiaba mi propaganda a una extensa zona que comenzaba en Cabeza del Buey y acababa en los límites de las provincias de Cáceres y Toledo, y que penetraba como una cuña en la provincia de Ciudad Real hasta las minas de Almadén”.

1931. Proclamación de la República

Corría el año de 1931 y Pedro Vallina establecerá su residencia en Almadén, “pueblo eminentemente de izquierdas, donde gozaba de la mayor simpatía y estaba, hasta cierto punto, al resguardo de las persecuciones.” 

Nos relata como fue la proclamación de la República el 14 de Abril en Almadén. Gracias a un teléfono, estaba en contacto permanente con sus amigos de Madrid y conocía bien la situación. Reunió en su casa un grupo de republicanos y les dijo:

“ Hoy es la fecha señalada para el movimiento, y en seguida que acabe la consulta voy a sublevar la ciudad, proclamar la República y dar comienzo a una revolución social con todas sus consecuencias”. Poco después, al grito de ! Muera la monarquía !, ! Viva la revolución social!,  se apoderaron del Ayuntamiento y proclamaron la República. “Luego recomendé al pueblo que se armara como un solo hombre, porque había que cavar hondo, y nos esperaban largos días de lucha. Y en efecto, se tomaron por asalto dos armerías que había y se requisaron armas de los particulares.” … “Pronto se organizó una columna de hombres armados que me seguirían para sublevar a los trabajadores de Extremadura, que iban a ser auxiliares preciosos en la revolución que comenzaba”.

Esta columna armada se dirigió a Almadenejos y repitieron la misma escena.  Cambiaron a los representantes municipales y volvieron a Almadén, donde se encontraron un “comunicado del capitán de la guardia civil destacado en Agudo, pueblo extremadamente beato y reaccionario,.., que me pedía ayuda militar por encontrarse en una situación muy comprometida con las fuerzas que mandaba.”

Aquella noche del 14 de abril de 1931, una pequeña columna de hombres, unos en camionetas, otros en autos, algunos a caballo y no pocos a pie, marchaban por la tortuosa carretera de tercer orden que parte de Almadén y penetra en la provincia de Badajoz, a través de un terreno agreste y quebrado.

Todos iba armados con escopetas, pistolas, sables, hachas, cuchillos y cartuchos de dinamita, de los que se utilizaban en la mina. …. Al llegar a Agudo “nos dividimos en tres grupos, dos que bordearon el camino, entre la maleza, y uno que siguió la carretera, en el que yo iba, pero todos armas al brazo y alerta. A poco trecho divisamos, a la entrada del pueblo, un pelotón de guardias civiles que bajaron las armas y me hicieron señas para que me acercara, contestando a un viva la revolución que yo lanzara. Un sargento y un guardia civil destacaron del pelotón y me acompañaron al Ayuntamiento, del cual había tomado posesión el capitán de la guardia civil que me pedía auxilio, y que ya me era conocido como hombre de ideas liberales.!

Agudo

Agudo es el nombre de un pueblo de la provincia de Ciudad Real, colindante con la de Badajoz, que me era muy conocido porque me llamaban allí con frecuencia para visitar a enfermos graves. El médico de la localidad, doctor Manuel Vélez, era un anciano de cerca de 80 años que daba poco rendimiento. Como había sido buena persona, al final de su vida era muy pobre y tenía que trabajar para mantener a su esposa e hijas solteras. Pero cada enfermo le parecía un toro de Miura, cansado de tantos años de profesión."Don Manuel -le decía una vieja-, me encuentro muy floja". "Lávate con almidón y luego te pones al sol, verás como te entiesas". "Don Manuel, me duele la cabeza". "Más me duele a mí y me aguanto", contestaba, alteranda el paso al oír a los importunos. ¡Pobre viejo!, ya sordo y cegato por el peso de los años. Las mujeres del pueblo reían de sus ocurrencias y lo miraban con cariño.

No sé por qué capricho tenía el mejor caballo del pueblo, que nunca montaba, pero que me lo prestaba en mis viajes, y el indómito animal me ponía en los mayores apuros con sus saltos y carreras. Un día recibí una cartita de Don Manuel en la que me decía: "Cuénteme usted en las filas del ideal libertario, cuya luz ha iluminado las negruras de mis últimos años". Y en los que pudo me ayudó en aquellas contiendas.

Agudo era un pueblo muy antiguo de unos 5.000 habitantes, situado en un lugar muy pintoresco, en el que había una hermosa iglesia mayor y varios templos y ermitas, que visité en más de una ocasión en busca de objetos artísticos, que no escaseaban, como cuadros, retablos y bordados. Pero lo que más llamaba mi atención eran las grandes ventanas de las casas señoriales, cuyas rejas de hierros, labradas caprichosamente, eran testimonio de una raza ciclópea de herreros. Era un pueblo extremadamente reaccionario y beato, y abundaban las cofradías religiosas, los curas, las monjas y los seminaristas. Los pobres campesinos estaban sometidos gustosos a los sacerdotes y caciques, haciendo una vida miserable, sin otro consuelo que el vino manchego, que abundaba como el agua. A pesar de mis ideas, conocidas por todos, se me quería mucho en aquel pueblo, y hasta hubo un beato ricachón que me dejó en su testamento un pequeño tesoro de monedas de oro antiguas, que puse al servicio de nuestra causa.

En la época que me refiero, en vísperas de la proclamación de la República, se iban a celebrar allí unas elecciones parciales, y el pueblo se había dividido en dos bandos capitaneados por caciques locales. El vino corría como el agua y enloquecía los cerebros, temiéndose los sucesos sangrientos que se repetían en todas las elecciones. Por eso el gobernador había concentrado allí numerosas fuerzas de la guardia civil para poner un coto a los desmanes. Pero al barruntar la proclamación de la República, se unieron los dos bandos en uno solo para resistir a un gobierno de herejes.

Cuando me entrevisté con el capitán en el Ayuntamiento me dio la impresión de que se trataba de un hombre calmoso, dispuesto a solucionar el conflicto a poca costa. Como el asunto estaba en sus manos, me ofrecí a ayudarle en todo aquello que no fuera en menoscabo de la revolución. En pocas palabras me puso al corriente de la situación y se mostró impotente para resolverla sin mi ayuda. Por lo pronto me pidió que tuviera una entrevista a solas con los dos caciques, capitanes arañas de aquel pueblo, y que tratara de reducirles a la obediencia. "  

Los dos caciques a los que se refiere despectivamente Vallina, son Aliseda y Juan Blázquez, como secretario del Ayuntamiento. 


Qué le parece a usted que hagamos? -me preguntó el capitán perplejo al contarle el resultado de las entrevistas.

-La cosa es muy sencilla -le contesté-: fusilaremos en el acto al secretario, tomaremos los lugares estratégicos y yo hablaré a este rebaño de esclavos para que se subleven.
-No quisiera que se derramase sangre, como no fuera en el último extremo me contestó-, además de que somos pocos y ellos son muchos, borrachos y con armas.
Pero le ruego que no me deje solo y que a su vuelta de Extremadura se pase por aquí con las fuerzas de que dispone.
Me despedí del capitán y le prometí volver al día siguiente.

En efecto, a mi vuelta de Extremadura, llegué una mañana a Agudo con numerosas fuerzas populares, dispuesto a imponerme por la violencia. Pero el capitán había ideado una táctica que dio resultado por el momento. Para ello convocó a una reunión pública, a la que acudió todo el pueblo. El mitin tuvo lugar en la plaza principal, y yo hablé a la multitud desde uno de los balcones del Ayuntamiento.

En el recinto de la plaza quedaron todos encerrados y las bocacalles fueron ocupadas por los guardias civiles y los hombres que me seguían, con la orden de hacer fuego si éramos agredidos. No fue necesario. Mis voces atronaron el espacio y el fuego de mi alma se comunicó a la de aquellos campesinos sometidos, que acabaron por arrojar sus cadenas, volver las espaldas a sus antiguos señores y caciques y contestar con entusiasmo a mi grito de "¡Viva la revolución social!" Se constituyó en el acto un municipio compuesto por campesinos pobres que se encargaría de hacer cumplir los postulados de la Revolución."
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!! Tremendo !! Iban preparados para cualquier cosa. Ese día podría haber ocurrido una gran desgracia en Agudo. 
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Y continúa diciendo:

"El secretario Blázquez se hizo luego lerrouxista, y otro abogadillo de su grupo, Daza, diputado maurista; y con ese apoyo nos hicieron toda la guerra posible.

Agudo, que era una mancha negra en aquella zona roja, se hizo el pueblo más rojo de todos, aun la clase acomodada, luchando con la mayor bravura.

Como tenía anunciado, más tarde el pueblo juzgó en asamblea al secretario Blásquez, que yo había detenido en Almadén, lo condenó a muerte y lo hizo fusilar. El diputado maurista, que siempre me ladraba como un perrito faldero, huyó con su padre, y ambos encontraron la muerte en un pueblo manchego donde se habían ocultado.

A cada puerco le llega su San Martín, según dice el refrán castellano. "
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Han pasado 79 años de estos asesinatos, y cada vez que leo estas declaraciones del Doctor Vallina,  y el papel que tuvo, se me ponen los pelos de punta. Tiempos difíciles. En 1942 se redactó un informe que recogía los hechos más violentos.


Causa General: personas asesinadas o desaparecidas en Agudo


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El lo  justifica con la siguiente frase:

"Cuando el viento de la época es favorable al progreso humano, basta soplar con acierto sobre los pueblos vetustos para que de sus ruinas brote la luz del ideal libertario."

Municipios revolucionarios

" Salvado el escollo de Agudo, la sublevación se propagó con la rapidez del rayo por todos los pueblos del extremo norte de la provincia de Badajoz, y en el resto ocurrió lo mismo, aunque con otros caracteres, bajo la influencia de los socialistas. Antes y después de la República llamé la atención a los hombres de la C.N.T., y entre otros a Arín, de la necesidad de llevar nuestra propaganda a la región extremeña ya la provincia de Ciudad Real, pero muy ocupados en otros lugares, no atendieron mi llamamiento.
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Asegurada la revolución en aquella zona y dominados los caciques de Agudo, volví a Almadén a toda prisa, a fin de informarme de lo que ocurría en el resto de España.

Al pasar cerca del pueblo de Valdemanco, en la provincia de Ciudad Real, que parecía un nacimiento de día de Reyes, acostado en la falda de una colina, en un anfiteatro de montañas, torcí la marcha y llegué allí, siendo recibido con júbilo por sus habitantes; se constituyó un municipio revolucionario y se proclamó la República.

Como ignoraban cuáles eran los colores de la bandera republicana (y yo también), las mujeres habían sacado a la plaza pública todos los trapos de colores que tenían en sus arcas, sin saber cómo combinarlos. Uno de mis acompañantes, versado en la materia, resolvió tan importante cuestión, ya poco ondeaba una bandera republicana en los balcones del Ayuntamiento.

Almadén 1936. Primeros días de la Guerra Civil

Una vez finalizados los momentos más tensos de la proclamación de la República, resalto su punto de vista sobre lo que ocurrió en los primeros días de la Guerra Civil. El seguía en Almadén.

En la prisión (de Almadén) había como dos mil detenidos, fascistas los unos, sospechosos los otros, y muchos tontos que no eran nada. Como la mayoría de los presos eran de Almadén, excepto una minoría de forasteros, sus familiares se lanzaron a la calle gritando y pidiendo perdón para los suyos, si alguna falta habían cometido, y sobre todo que se le juzgara antes de condenarlos.

Apurados nos vimos entre aquellos que querían destruir la prisión y los que estaban dentro, y quienes trataban de evitarlo, por tratarse de seres queridos. Y miles de brazos se levantaban en alto, dirigiéndose a nosotros, unos con los puños cerrados, y los otros con las manos abiertas, implorando piedad.
Por fin se calmaron los ánimos, y se acordó poner en claro la situación de cada uno de los detenidos, para no ocasionar víctimas inocentes.
En los primeros instantes del movimiento, las autoridades de Almadén detuvieron a centenares de sospechosos, pero luego no se atrevían a ponerlos en libertad, para no despertar las suspicacias del pueblo. Querían que yo les abriera las puertas de la prisión, para cargar con las responsabilidades si se presentaban algunas, pero me negué a prestarme a semejante maniobra. Los que habían mandado detenerlos eran los obligados a reconocer su error y ponerlos en libertad.

Confieso que nunca fui inclinado a las represalias de la retaguardia, aunque siempre respeté la voluntad popular que, por lo general, iba bien encaminada. Pero me esforcé en demostrar que las energías y las intransigencias habían que aplicarse en los frentes de combate y con los enemigos a la vista.

Como el pueblo de Almadén me lo pidiera, con insistencia, saqué de la prisión a los forasteros que había, casi todos de la provincia de Córdoba, y los trasladé personalmente al pueblo de Agudo, sobre los confines de la provincia de Badajoz, donde se formó un campo de concentración muy humano, sin alambradas, y con los detenidos alojados en una vieja iglesia en condiciones de higiene, pero con una vigilancia montada por el pueblo.

Aproveché aquel viaje para hacer un recorrido por el pueblo de Agudo, donde tanta intervención había tenido con anterioridad. Quedé muy satisfecho de la conducta de aquella gente y pude observar que habían atacado duramente los edificios y fetiches religiosos, que tan nefasta influencia habían tenido.

Por cierto que estuve hablando con una señora de las más religiosas del pueblo que me dijo con aire de seriedad: "Ahora comprendo que es mentira todo lo que nos cuentan de los santos, pues han quedado destruidos sus templos y sus altares, y ellos

Ignoro con certitud la suerte que corrieron los detenidos que llevé a Agudo para que se pusiera en claro su actitud y sacarlos de la atmósfera cargada de Almadén. Pero según me dijeron más tarde todas fueron ejecutados por la gente de sus mismos pueblos, pero no por los de Agudo.

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Efectivamente, 34 personas naturales de Santa Eufemia, fueron ejecutadas en la mina La Párraga en Agosto de 1936.

Listado de personas ejecutadas en la Párraga
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Almadén en peligro

"Un día nuestro servicio de información, establecido en El Viso de los Pedroches, en contacto con el enemigo, que tenía su cuartel general en Pozoblanco, nos avisó de que estuviéramos preparados, porque los fascistas concentraban sus fuerzas para atacarnos, obedeciendo a órdenes superiores de apoderarse de la mina de Almadén a toda costa. Ya sabía de antemano lo codiciado que era aquel lugar, y más estando los italianos en las filas de Franco. 1'; en efecto, a poco recibí un ultimátum del Estado mayor fascista, invitándome a entregar intacta la ciudad y la mina. La respuesta fue de tal índole que no volvieron a insistir, y entonces se dispusieron a venir a nuestro encuentro.

Había, pues, que evitar a toda costa que se apoderaran de aquel lugar, y en todo caso destruir la ciudad y la mina con todas sus dependencias, para que no pudieran extraer el mercurio por mucho tiempo. Había dinamita de sobra para recibir con salvas a los fascistas, y en caso de necesidad para destruir los trabajos de la mina, dejando el mercurio sepultado en las entrañas de la tierra, para que otra generación más decente lo sacara.

Para reforzar las defensas de Almadén, hicimos venir centenares de hombres montaraces de la Siberia extremeña, a cuyo lado había luchado mucho tiempo, teniendo la seguridad de que nos seguirían hasta el último extremo, en el caso de que los de Almadén vacilaran en las medidas supremas.

Un anochecer recibimos noticias alarmantes. Una fuerte columna fascista salía de uno de los pueblos de la provincia de Córdoba y se dirigía contra Almadén. En seguida me reuní en el cuartel de la guardia civil con el teniente, el sargento y el cabo, hombres aguerridos en la campaña de Marruecos, y tomamos los últimos acuerdos referentes a la defensa de la ciudad. La mayoría del personal combatiente aguardaría, emboscado en las avanzadas, la llegada de la columna fascista, mientras que los restantes se parapetarían en la entrada de la población, apoyados por la guardia civil, que quedaría en la retaguardia.

La noche estaba más negra que la boca de un lobo, como vulgarmente se dice. A lo largo de la carretera accidentada que llevaba a la provincia de Córdoba, en las laderas de los cerros que la bordeaban, colocamos a los voluntarios, entre ellos a los extremeños, en una longitud de más de media legua. Un hermoso puente de hierro, tendido sobre el río de Almadén, fue minado en sus cimientos, y algunos prácticos quedaron encargados de su voladura, a una señal convenida. Lo mismo se hizo con una alcantarilla situada a unos 200 metros del puente. Al pasar las fuerzas fascistas entre ambos reductos, se los haría volar, y así quedarían cortados y aniquilados hasta el último hombre, pues aquel tramo de tierra se encontraba en una estrecha garganta, en cuyas escarpadas rocas se habían colocado un buen número de dinamiteros, con frascos de metal que contenían una poderosa carga de explosivos."


Puente de hierro de Almadén ( Foto de J.L.Chamero)
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En Agosto de 1936 se fue , aunque sus memorias continúan describiendo sus vivencias. Finalmente se fue exiliado a Méjico, donde murió en 1970.




Fuentes:

iPedro Vallina, Mis memorias. Córdoba, 2000. Centro Andaluz del libro & Libre Pensamiento .
iiRosa María Aragües Estragués, Atentados contra Alfonso XIII: Paris 1905 y Madrid 1906. Zaragoza, 2010
-Juan José Sánchez Martinez, los Rojos ocupan Sigüenza. Don Pedro Vallina, SBHAC. De este interesante artículo, he cogido el título porque me ha parecido muy apropiado.
- AHN, Causa General de la Guerra Civil de Agudo

lunes, 10 de noviembre de 2014

El Capitán Alonso de Herrera y Olalla (Agudo 1505-1580)



La historia elegida en esta ocasión es especial por varios motivos. Es especial, por el tiempo que he tardado en recopilar la información, por el tiempo empleado en su redacción, por la calidad de nuestro personaje, y  por intentar hacer una entrada que no aburra excesivamente dada la cantidad de información manejada. He intentado hacerla entretenida y de paso conocer mejor los hechos que se relatan. También es especial, porque creo que había que hacerlo. En Agudo teníamos un conocimiento muy somero sobre su figura  que espero que mejore.

Eran otros tiempos y se cometieron excesos, pero nuestro personaje se mostró comprometido con el sufrimiento de los naturales , en unos casos denunciando dichos excesos, en otros negociando una salida pacífica a un encuentro armado y en otros mejorando la calidad de vida con sus iniciativas.

Como es una entrada relativamente extensa, he decidido ambientar la historia con música. He elegido para la ocasión un fragmento de la Banda Sonora de Alatristre, del compositor Roque Baños, con la Orquesta de Córdoba y el Coro Ziryab. 
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El Capitán Alonso de Herrera y Olalla fue uno de los primeros descubridores y conquistadores de las provincias de Venezuela y Nuevo Reino de Granada. Posiblemente sea el personaje más ilustre que tenemos en Agudo, siendo uno de los descubridores más activos. Su carácter emprendedor le llevó a estar presente en muchos de los hechos más relevantes en aquellos trepidantes años.

Divisiones coloniales de Tierra Firme 1538
En este artículo haré un resumen pormenorizado con toda la información que he ido estudiando a lo largo de mucho tiempo, con la lectura de numerosos libros, artículos, sitios web, archivos... y sobre todo con la transcripción de las probanzas de méritos del capitán Alonso de Herrera y Olalla hechas por su hijos, el capitán Juan López de Herrera en 1584 y luego en 1607, Antonio de Olalla. El punto de arranque han sido las obras clásicas de Flórez Ocáriz, Aguado, Freyle y, sobre todo, las investigaciones de José Ignacio de Avellaneda.

Inicios

Alonso de Herrera y Olalla fue el tercer agudeño que decidió aventurarse en busca de las oportunidades que ofrecía el llamado Nuevo Mundo. No sabemos la suerte que corrieron los dos anteriores que marcharon a aquellas tierras en 1513, Francisco Moreno y Rodrigo Martín.

Alonso de Herrera y Olalla nació en Agudo en torno a 1505, hijo de Benito López Herrera y de Doña Olalla, conocida como la rica. Según Flórez Ocáriz, era hijodalgo de sangre y su padre era señor de una dehesa llamada Barbadillo en las montañas de León. También nos dice que estaba casado en Agudo. No sabemos exactamente los motivos que le llevaron a dejar todo y embarcarse en 1534, pero pero posiblemente el caldo de cultivo ya estaba en el ambiente,  y además estaban pasando cosas en poblaciones cercanas.

Con el reinado de Carlos I, Castilla extenderá sus territorios sobre gran parte de América. Las noticias que llegaban de las nuevas tierras y, sobre todo las enormes riquezas , constituían un imán irresistible para muchos. El retorno a España del medenillense Hernán Cortés en 1528 tuvo que provocar un gran revuelo. Trajo consigo varios nativos, animales exóticos y muchas riquezas:  volvió rico y además, fue nombrado marqués de Oaxaca. Tras su encuentro con el emperador Carlos V, fue a Guadalupe, donde hizo una ofrenda a la Virgen como favor por haber sanado tras la picadura del alacrán considerado más peligroso del mundo. Regaló a la Virgen de Guadalupe una joya con forma de alacrán.

Joya entregada a la Virgen de Guadalupe por Hernán Cortés en 1528
Un año más tarde, también retorna a España Francisco Pizarro en lo que se conocen como las Capitulaciones de Toledo de 1529. Entre otras, consiguió la autorización para continuar su campaña de descubrimiento y conquista del Perú.
Plaza Mayor de Trujillo y estatua ecuestre de Pizarro
Su paso por Trujillo tuvo que ser espectacular y las noticias tuvieron que extenderse a las poblaciones cercanas. Consiguió convencer a otros vecinos y familiares suyos para que se fueran con él. De este grupo, destacaría poco más tarde el también trujillense Francisco de Orellana, por ser el primer europeo que navegó por el Amazonas.

Daba así comienzo una nueva etapa en la exploración del Nuevo Mundo, hacia el interior, creándose nuevas expediciones para tal fin. En el transcurso de unos pocos años, al menos once agudeños decidieron probar fortuna (ver la entrada Pasajeros a Indias de Agudo).

En este contexto, Alonso de Herrera y Olalla se va a Sevilla, se enrola bajo las órdenes del alemán Jorge de Espira (Georg Hohemurt von Speyer), y zarpa hacia Venezuela el 19 de Octubre de 1534.

Provincia de Venezuela

Desde su coronación como Emperador, Carlos V siempre anduvo necesitado de dinero. En 1528, y para pagar una deuda, firmó una capitulación con la familia de banqueros Welser, mediante la cual les permitía la conquista, exploración y explotación de la provincia de Venezuela.

Los Welser escogieron como primer gobernador en Santo Domingo a Ambrosio Alfinger en 1529. Esperaban encontrar el paso que conectara la laguna de Maracaibo con el Océano Pacífico, para acortar el camino hacia el Lejano Oriente y poder conseguir un lucrativo negocio con las especias. Se instaló en Coro y sería duramente criticado por los españoles que estaban bajo sus órdenes. Alfinger murió en 1533 y fue sustituido por Jorge de Espira, que llegó en compañía de 600 hombres y de su teniente de gobernador, Nicolás Féderman.

Espira salió en expediciones de conquista y dejó a Féderman con instrucciones muy precisas que no cumplió. Féderman decidió ir hacia el interior buscando la rica región de Xerira y el valle de los Alcázares, región a la que previamente había intentado ir Alfinger. Las noticias del "Tesoro de Xerira" influirán enormemente en Féderman que iniciará su última andadura hacia el sur.

A partir de este momento la búsqueda de Xerira o del Meta, confluye en lo que se conoce como la búsqueda del Dorado, que motivó la conquista del interior del Nuevo Reino de Granada.

El mito de El Dorado

Cuando los españoles empiezan a explorar el interior del continente, los nativos siempre les indicaban que existía una ciudad hecha completamente de oro, y riquezas inimaginables, siempre al sur. Seguramente lo que querían era alejar lo máximo posible de sus poblados a estos soldados y así evitar el peligro que suponían.

La búsqueda de una ciudad de oro se convertiría en el objeto de deseo de los conquistadores. Las historias se iban sucediendo y alimentando la leyenda del Dorado.

Nicolás Féderman

Nicolás Féderman
Como decíamos, al poco tiempo de llegar Jorge de Espira en 1535, la tropa se dividió en dos grupos. El primero, a las órdenes de Espira,se dirigió a la conquista de los Choques, el resto se fue con Féderman, pero hacia el interior, en busca del tesoro de Xerira. En este grupo es donde irá Alonso de Herrera y Olalla.

Partieron 200 hombres y 70 caballos al Cabo de la Vela bajo las órdenes del capitán Antonio de Chávez. Al llegar a la laguna de Maracaibo, se encontraron con el capitán Diego Martínez, que les estaba esperando con sus embarcaciones para pasarlos al otro lado. Allí decidieron separarse en tres grupos y empezaron las penalidades que duraron tres años.

La expedición se encontró con numerosos pueblos muy belicosos que los hostigaron continuamente con flechas envenenadas. Esto, unido al hambre, provocó que el número de muertos y enfermos fuera creciendo. Varios soldados bajo las órdenes del capitán Pedro Limpias se apartaron del grupo principal y se perdieron. Alonso de Herrera y Olalla fue en su busca y consiguió encontrarlos cuando estaban ya en las últimas. Habían muerto ocho soldados por el hambre, por los ataques de los indios y por los tigres. Uno de los hombres a los que rescató fue Francisco Maldonado; Alonso de Herrera y Olalla sería testigo en su probanza de méritos. En esta probanza también cuenta como muchos murieron arrimados a él cuando cruzaron posteriormente el páramo y una noche, por las tempestades que hubo, no pudieron hacer nada para ayudarse, encontrando que, al día siguiente, los cuerpos habían sido arrastrados y las ropas comidas por los caballos. También describe el hambre que pasaron, que todos los soldados comieron raíces e, incluso, otras cosas peores, y que tenían que protegerse del frío refugiándose en cuevas o casitas.

El encuentro de los tres conquistadores

En 1539, Féderman recibe noticias de otras dos expediciones que se dirigían prácticamente al mismo sitio donde iba él. Se encontraron de forma casual las expediciones de Féderman, que había salido desde Coro, la de Gonzalo Jiménez de Quesada, desde Santa Marta y, desde Perú, la de Sebastián de Belalcázar.



Aun hoy en día sigue pareciendo increible el alcance de cada expedición. La de Féderman había salido de Coro, atravesó las llanuras del Orinoco y remontó la Cordillera de los Andes hasta llegar al Altiplano, donde estaban los Muiscas. De los 400 soldados que salieron con Féderman, llegaron vivos tan solo 160, semidesnudos y muy hambrientos cuando se produjo este encuentro.

Sebastián de Belalcázar (nacido en Belalcázar - Córdoba - a 91 kms de Agudo), había salido desde Quito con una fuerza de 500 hombres, también iba buscando el ansiado oro. Uno de sus oficiales obtuvo una confesión donde decía que al norte hallarían oro en abundancia. Les habló de la existencia de un cacique indio que se bañaba en oro desde los pies a la cabeza todas las mañanas y se lavaba todas las noches en un lago sagrado.



Gonzalo Jiménez de Quesada, el conquistador más conocido en el Nuevo Reino de Granada, bajó el río Magdalena buscando los Llanos Orientales, también, y como no, por sus riquezas. De los 800 hombres que salieron de Santa Marta, tan solo llegaron menos de doscientos.

Gonzalo Jiménez de Quesada
Uno de los hechos más notables de este encuentro, fue la fundación oficial de la ciudad de Santa Fe de Bogotá el 27 de Abril de 1539. Alonso de Herrera y Olalla tuvo que estar allí en ese momento, puesto que cuando se hace la repartición de solares entre los vecinos , a él le tocó uno de los mejores, donde construyó la primera casa de tapias de la ciudad.

Fundación de Bogotá, por Pedro A. Quijano
Inmediatamente surgen diferencias por el reparto de estas tierras. Los tres conquistadores deciden partir ese mismo año a España para solucionar estos problemas. El rey nombró a Jiménez de Quesada mariscal del Nuevo Reino de Granada, a Sebastián de Belalcázar le hizo gobernador de Popayán y Féderman, fue detenido por orden de los Welser. Murió en prisión en 1542, tras haber caído enfermo. A los Welser no les gustó nada que Féderman decidiera dejar a sus hombres bajo las órdenes de Hernán Pérez de Quesada mientras venía a España.

Como testimonio de todo lo indicado anteriormente y de las dificultades por las que tuvieron que atravesar,  Francisco de Torralba en su probanza de méritos  de 1563 dice "... habrá treinta años que pasé en las Provincias de las indias de Venezuela y Santa Marta, donde me hallé con los gobernadores de ella en estas conquistas y descubrimientos, padeciendo grandes y excesivos trabajos, tanto que de cuatrocientos hombres en la primera entrada que entramos dentro de dos años no escapamos más de ochenta con las vidas y luego, volvimos a la costa perdidos y desbaratados; y salió por otro gobernador que se llamaba Féderman con cuatro cientos y cincuenta hombres y dentro de dos años y medio entramos en el Nuevo Reino de Granada ciento y setenta porque todos los demás perecieron en la guerra de los indios y la mayor parte de ellos de hambre y necesidades. En el cual dicho Nuevo Reino me hallé en la conquista, población y pacificación de él. ...matándonos muchos cristianos por ser los indios belicosos y tener yerba ponzoñosa, que en hiriendo con ella morían rabiando. Y teniendo gran noticia de nueva tierra ... salimos con el General Hernán Pérez de Quesada al dicho Nuevo Reino a descubrir y conquistar  .. donde padecimos todos los cristianos grandes y excesivos trabajos... llegamos a tanta necesidad de que en todo el año no comíamos carne ni sal sino palmitos de la montaña y los caballos se nos morían de flacos y nos comíamos las carnes y el cuero y algunas veces les sangrábamos para comerles la sangre, y comimos perros y otras sabandijas malas, llegando a tanta necesidad los cristianos que se quedaban por el camino de ocho en ocho y diez y en diez vivos que no podían pasar a levantarse de pura hambre y flaqueza y los pocos indios que había en los montes eran tales que comían carne humana y a los que se quedaban los oíamos despedazar vivos y comérselos sin poderlo remediar. De la cual Jornada salimos setenta hombres de trescientos que entramos ..."

Los sucesos de Vélez y Simijaca

A principios de 1540, para evitar un posible alzamiento de los indios de Tunja, Hernán Pérez de Quesada (hermano de Gonzalo) mató al cacique de esa ciudad, lo que provocó la rebelión de las provincias de Santa Fe, Vélez y Tunja. El Capitán Juan de Céspedes salió a pacificar y castigar a los rebeldes con una fuerza de 130 hombres, donde estaba Alonso de Herrera y Olalla. Detacaría en la defensa de Vélez.

A continuación, Céspedes se entera que los muiscas se habían hecho fuertes en una peña alta. En primer lugar, estaban los Tausas y los Sutas, a quienes los españoles sorprendieron a pesar de estar en un sitio casi inexpugnable. Una vez allanados estos, fueron al peñón de Simijaca también muy elevado y de muy difícil acceso. Cuando los españoles pretendían subir por el estrechísimo camino, les caía una lluvia de flechas y piedras desde lo alto. El capitán Juan Céspedes envió a Francisco de Murcia en una maniobra de distracción, mientras que Alonso de Olalla, Pedro Gutiérrez, Miguel Sánchez, Juan de Quincoces y Antón Flamenco intentaban llegar a una de las cuevas más bajas para desalojar a sus defensores. Al subir por el estrecho sendero, les cayó de todo. Gutiérrez murió aplastado por unas piedras. Cuando lograron subir, Alonso de Herrera y Olalla recibió una pedrada y cayó despeñado desde una altura considerable.

En la probanza de Francisco Maldonado, el mismo Olalla dice que cayó desde una altura de 200 estadios, Flórez Ocariz dice 100 estadios;  y Aguado, que cayó desde una altura de 60 estadios, lo que parece más probable. Si un estadio son dos metros, cuando menos la caída fue de 120 metros.

El hecho es que salvó la vida gracias a que fue dando con las copas de árboles y arbustos, que fueron amortiguando su caída, al contrario de los cinco indios que también cayeron con él y murieron. Alonso de Olalla estuvo dos años recuperándose y quedó cojo por vida, recibiendo el sobrenombre del "cojo Olalla". El lugar donde se produjeron los incidentes se conoce aun hoy como Peñón de Moyba o Salto de Olalla.

Peñón de Moyba o Salto de Olalla
Tocaima, Mariquita y Pamplona.

Tras reponerse de sus heridas, Alonso de Herrera y Olalla aparece al lado del capitán Hernán Venegas Carrillo, que fue comisionado para establecer una fundación entre los panches que facilitara el acceso a las minas de oro. El 20 de marzo de 1544 se funda la ciudad de Tocaima, donde estaba Alonso de Olalla.

En 1549 con Ortún de Velasco, y coincidiendo con Pedro de Ursúa, también estuvo presente en la población y fundación de las ciudades de Mariquita y Pamplona, en ésta con el capitán Francisco Nuñez Pedroso en 1551. En 1552, se establecen los límites de la ciudad, y en el reparto, será de Alonso de Olalla donde están los indios Miranda y la loma de Chapaimilla. Pero el alcalde Pedro de Saucedo tomó posesión de este terreno bajo su jurisdicción, lo que motivó el rechazo por parte de Alonso de Olalla. Según el historiador Jose Ignacio de Avellanada, no se sabe si fue por estos motivos o por otros, pero surgió una gran enemistad entre Nuñez Pedroso y Olalla.

Alonso de Olalla entregó un informe con acusaciones muy graves sobre el tratamiento cruel que había dado Núñez Pedroso a los indios, y también acusó al alcalde Pedro de Saucedo por todos los crímenes que cometió, ya que mandó ahorcar a numerosos jefes locales. Por estos hechos, Pedro Saucedo fue condenado a morir en la picota en la plaza pública de Santa Fe. Se trata de uno de los dos casos conocidos durante la conquista del Nuevo Reino de Granada, donde se condenó a un conquistador por las crueldades que realizó.

A su costa tuvo también que pacificar a los indios de Bituima, lo que resolvió sin derramar sangre. Poco después, se rebelaron los indios del distrito de la Palma, donde asesinaron a varios españoles. Logró la pacificación de la zona entre Honda y Santa Fe de Bogotá.

Villeta y Facatativá

La ciudad de Villeta (San Miguel) se encuentra en el departamento de Cundinamarca y cuenta actualmente con una población de unos 23.000 habitantes. Fue fundada por Alonso de Herrera y Olalla y Hernando de Alcocer el 29 de Septiembre de 1551. Estaba en el camino hacia el Rionegro y, poco después, hacia Honda, siendo un lugar para el descanso.

Hernando de Alcocer nació en la vecina Puebla de Alcocer, (Badajoz, 38 kms. de Agudo) y entró en Venezuela en 1529 con Alfinger. Durante la tercera expedición de Féderman, conoció a Alonso de Olalla y se convirtieron en buenos amigos y socios.

En Facatativá, tuvo una encomienda que posteriormente heredó su hijo, el capitán Juan López de Herrera. También fue encomendero de panches, Matima, Sasaima y Nocaima.

Honda y el camino hacia Santa Fe

Una de las acciones más importantes hechas por Alonso de Olalla fue abrir caminos entre las tres primeras ciudades del Reino de Nueva Granada y  mejorar la navegación en el río Magdalena.

El primer camino por tierra conocido en el reino lo tomó Gonzalo Jiménez de Quesada , que desde el Opón y el Magdalena subía por Vélez. Todas las mercancías que eran necesarias para las nuevas ciudades seguían esta ruta. Luego lo acortó Lanchero al establecer el desembarcadero del Carare. Otro era el de Santa Fe -Tocaima para seguir por el Magdalena.

Alonso de Olalla que tenía un gran conocimiento de la región y, además, era encomendero de Facatativá, propuso a su amigo Hernando de Alcocer un acuerdo para abrir un camino para las bestias y carretas que uniera Santa Fe con Honda. El contrato se firmó con la Real Audiencia en 1533.

Este camino acortó el tiempo de los viajes e hizo menos dura la vida de los indios que se dedicaban a bogar las embarcaciones. El viaje por el río Magdalena , desde Cartagena o Santa Marta hasta Honda, podía llevar como mínimo tres semanas. Entre Santa Fe y Honda había unas 23 ó 24 leguas, de las cuales 15 se recorrían entre montañas hasta Facatativá, y el resto por la planicie de los Llanos de Bogotá. Esto suponía otros cuatro o más días, en función de las condiciones climatológicas.

Honda, Villeta y Facatativá se beneficiaron de este auge comercial.

Camino de Honda a Santa Fe. Elaboración propia
La orografía del terreno muestra las dificultades que tenían que superar para el transporte de mercancías. En Honda, hay una altitud sobre el nivel del mar de unos 225 metros. Debían subir hasta los 2.600 metros de Facatativá y luego entrar en el altiplano hasta Santa Fe.

En los primeros años, se utilizaban pequeñas canoas con diez o quince remeros. Desde Santa Fe a Santa Marta o Cartagena era algo más fácil la ida que la vuelta, donde se remaba contra corriente. En la boga, había indios tanto dentro de las embarcaciones como en las orillas que utilizaban largas varas para avanzar. El número de viajes  y su dureza se fueron incrementando, lo que hizo disminuir la población nativa en las orillas de forma alarmante. Muchos pueblos fueron abandonados para no tener que realizar este durísimo trabajo.

Boga en el río Magdalena
Este camino terminaba en un sitio llamado desembarcadero de Mariquita o puerto de Montaño. Desde allí hasta Río Negro, Olalla abrió otro camino que posteriormente un huracán destrozó. En 1555, lo nombran alcalde mayor del nuevo desembarcadero sobre el Magdalena. Poco después también abrió otro camino por la vía de Chapaima, también a su costa. 

Esto en lo relativo a los caminos por tierra, en la parte fluvial, también se asoció con Francisco Gómez de la Feria. Querían fundar un lugar para recibir las mercancías, almacenarlas y distribuirlas a otras partes, se llamó Bodega de Bogotá, al lado de Honda.

Para paliar los efectos sobre los indios, introdujo a varios esclavos negros y compró dos barcos, conocidos como Champanes. De hecho fue, él quien introdujo este tipo de embarcación. Este tipo de barco se popularizó y se redujeron los esfuerzos humanos necesarios para la boga. Estuvieron usándose hasta 1830, cuando apareció la navegación a vapor.

En palabras de Pedro Delecana, testigo de su probanza y vecino de la ciudad de la Palma "... sabe este testigo y es público y notorio que en la población de esta ciudad de la Palma a donde este testigo es vecino, el capitán Alonso de Olalla fue nombrado por capitán y Justicia Mayor en ella. Entre muchos otros servicios que hizo a su majestad durante el tiempo que fue tal Justicia fue un servicio muy señalado de la Angostura de la Palma y agora es poblado y se hace escala de todas la mercadurías que suben para este reino que él en gran pro y aumento de los naturales del río Grande porque se les acortó muy grande parte de la boga y en el descubrimiento de este puerto por haber grande arcabuco y ciénagas y por haber ido costeando tuvo gran riesgo de su persona ..en lo cual gastó muchos pesos de oro ..."

Tirano Lope de Aguirre 

En 1560, se produjeron unos hechos que han dado origen a multitud de libros e, incluso, se han llevado al cine. Se trata de la expedición que organizó el virrey Andrés Hurtado de Mendoza para ir al mítico el Dorado, que supuestamente iba a encontrar en el territorio de los Omeguas. Al mando estaba Pedro de Ursúa y entre los soldados iba el tristemente conocido Lope de Aguirre.

Esta expedición se convirtió en una pesadilla cuando Aguirre asesina a Pedro de Ursúa, y se convirtió en caudillo. Allá por donde pasaba, iba dejando un reguero de sangre, tanto de indios como de españoles. Su locura le llevó a declarar la guerra al imperio español, llamando traidor a Felipe II.
Cuando se supo que había entrado en el Nuevo Reino de Granada, en todas partes se empezaron a montar expediciones para ir en su busca y captura.  Nicolás de Nápoles, testigo de la probanza del capitán Alonso de Olalla, dice que "conoció al capitán Alonso de Olalla por alférez de la Compañía del Capitán Antonio de Olalla cuando iba contra Lope de Aguirre tirano.". 

El 26 de Octubre de 1561 dos de sus hombres (llamados marañones)  le asesinaron. Las expediciones que iban en su busca se disolvieron.
Lope de Aguirre
Otros hechos

El negocio de los puertos que había creado conjuntamente con Hernando de Alcocer fue prosperando y la corona lo tomó para sí, ya que rentaban por entonces más de diez mil pesos de oro cada año.  En 1572, Alonso de Herrera y Olalla pide que se le gratifique con oficios de gobierno, ya que se gastó unos cuarenta mil ducados de su bolsillo para proveer los barcos y todo lo necesario. El rey se mostró a su favor.

Posteriormente y tras su fallecimiento, su hijo Juan López de Herrera volvió a reclamar las gratificaciones que el rey hizo a su padre en 1572, y  pidió 2.000 pesos en buen oro por el derecho de los puertos o en indios vacos de Pasca, Chiapas y Cajica.

El capitán Alonso de Herrera y Olalla también era propietario de algunas minas dedicadas a la extracción de oro y plata.

De su talla e influencia dan muestra los cargos públicos que ejerció:  fue alcalde de Santa Fe en 1563, 1571 y 1579.

Contrajo matrimonio con Juana Miguel de Mayorga y tuvieron once hijos:

- Francisco de Olalla ,como primogénito heredó las encomiendas de su padre.
- el capitán Juan López de Herrera
- el capitán Antonio de Olalla
- Fray Nicolás de Olalla, religioso de San Francisco
- Alonso de Olalla, clérigo
- Doña Juana de Olalla
- Doña María de Herrera Olalla
- Doña Ana de Olalla, que murió doncella
- otra Doña Ana de Herrera y Olalla
- Doña Isabel de Herrera y Oalla
- Bernardo de Herrera y Olalla

Jornada de los indios Sutagaos- Valle de la Plata

El adelantado Gonzalo Jiménez de Quesada quería realizar otra conquista y nombró a Alonso de Olalla teniente de gobernador y capitán general. Mientras la Real Audiencia consultaba a la Corte , muere don Gonzalo Jiménez de Quesada en Mariquita el 16 de febrero de 1579 . Alonso de Olalla pidió para sí esta capitulación  al  presidente de la Real Audiencia, Lope de Armendáriz ,especificando que tenga tenga en cuenta los servicios prestados durante sus 46 años de permanencia en Indias.

Alonso de Olalla y sus hijos, Juan López de Herrera y Antonio de Olalla, son comisionados por la Real Audiencia para que vayan al descubrimiento y conquista de los indios sutagaos, que estaban siendo exterminados por los indios pijaos.  Esta capitulación comprendía "toda la tierra que hubiera en aguas vertientes sobre el Río Grande de la Magdalena y sobre los llanos y aguas vertientes de una parte y de la otra, con la cordillera que corre de esta sierra en que estamos, que comienza en el pueblo de Pasca hacia la villa de la Plata y Timaná, cien leguas de longitud y latitud de una parte a otra línea recta por la altura, con todas las provincias de naturales y en esto entraren y descubrieren".

El octagenario capitán Alonso de Herrera y Olalla salió a comienzos del 1580 " a la conquista y jornada del Valle de la Plata, donde metió más de sesenta hombres españoles e demás bagaje, todo a su costa ... y gastó más de diez mil pesos, con mucha cantidad de vacas, puercos, carneros, ovejas y cabras y otras muchas cosas ...."

A pesar de su avanzada edad, iba con su machete abriendo caminos. Tras entrar en la provincia de los Moquequa, falleció. Le sucedió al frente de la expedición su hijo Juan López de Herrera y decidió continuar. Francisco Méndez Valdivieso fue testigo de su muerte y dice que ocurrió en el valle de Banbasaque o Tecuasaque. Para conservar los restos y evitar la putrefacción o alguna enfermedad, decidieron salarlo y secarlo. El capitán Alonso de Herrera y Olalla fue enterrado finalmente en la iglesia de San Francisco en la ciudad de Santa Fe (actualmente es la iglesia más antigua de Bogotá).
Iglesia de San Francisco , Bogotá
El Capitán Alonso de Olalla gastó muchísimo dinero en preparar todo lo necesario para la Jornada y provincia de los Sutagaos. Tras su muerte, los acreedores reclamaron el dinero que se les debía y la venta de los bienes no llegó a cubrir toda la deuda, dejando arruinada a su familia. Las probanzas de méritos se hacían para reclamar dinero o cargos por los servicios prestados.

En la probanza de Alonso de Herrera y Olalla que presentó su hijo, el capitán Juan López de Herrera en 1584, insiste en todos los méritos que realizó su padre, en el dinero que se gastaron en ello y que debeían ser recompensados. Tras la venta de la hacienda, el capitán Juan López de Herrera se hace cargo de dos hermanas, tres sobrinas y otros tres hermanos varones a los que tuvo que sustentar, vestir y dar de comer. A su vez, él también se gastó muchos pesos de oro en el avío de los soldados, caballos, arcabuces,lanzas y en vacas, puercos y todo lo necesario. Fundó un pueblo que llamó Nuestra Señora de Altagracia de Sumapaz "y en ella puso alcaldes, regidores y los oficiales necesarios que tienen las otras ciudades de estos reinos, y allanó y pacificó a los naturales de la provincia e hizo una salida tierra dentro a la tierra de los Pijaos, adonde unos indios salteadores y caribes comen carne humana y destruyen los naturales de aquellas provincias".

También fundó San Juan de Yeima y el Caguán (Espíritu Santo). Y por todo ello, recibió el título de Gobernador del Valle de la Plata, que mantuvo durante quince años.

Cuando murió el capitán Juan López de Herrera, su hermano el capitán Antonio de Olalla le sucedió en las reclamaciones. Pidió algún cargo de gobierno en Cartagena, Popayán, Antioquía o Santa Marta, "y mientras esto llegara, que le hiciese merced de gobernador del Valle de la plata del que ya era propietario."
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De este modo vivió y murió uno de los conquistadores más activos y emprendedores que vio aquella tierra "gastando su vida y hacienda para servir a su majestad".

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Fuentes:

- Jose Ignacio de Avellaneda Navas "Los compañeros de Federman, Cofundadores de Santa Fe de Bogotá. Academia de la Historia de Bogotá, 1990.
- Juan Friede, Los Welser en la conquista de Venezuela, Caracas-Madrid, 1961.
- Javier López Medellín, Hernán Cortés y la joya del alacrán, http://medellinhistoria.com/data/sections/12/docs/1407259666.pdf.
- AGI Patronato,160,N.1,R.9, Méritos de Francisco Maldonado: Nuevo Reino de Granada, 1575
- AGI Patronato,165,N.1,R.7, Méritos de Alonso de Olalla e hijo: Venezuela, 1585.
- AGI Patronato,167,N.6,R.1, Méritos de Alonso de Olalla: Nuevo Reino de Granada, 1607.
- AGI Patronato,154,N.3,R.5, Méritos de Francisco de Torralva
- http://www.eldoradocolombia.com/nicolas_de_federman.html
- http://patrimoniosimijaca.blogspot.co.uk/
- Fray Pedro Aguado, Recopilación historia resolutoria de Santa Marta y Nuevo Reino de Granada de las Indias , Madrid, España-Calpe, 1930.
- Juan Rodríguez Freyle, El Carnero: conquista y descubrimiento del Nuevo Reino de Granada.
- Joaquín Acosta, Compendio histórico del descubrimiento y colonización de la Nueva Granada.
- Lucas Fernández de Piedrahita, Historia General de las conquistas del Nuevo Reino de Granada.
- Juan Flórez de Ocáriz, Libro segundo Genealogías del Nuevo Reino de Granada. Árbol XXVII de Alonso Olalla Herrera, 1678
- Pedro Simón, Noticias historiales de las conquistas de tierra firme en las Indias occidentales
- Hugh Thomas, El Imperio español de Carlos V, Editorial Planeta, Barcelona, 2010.
- Beatriz Eugenia Rincón Rodríguez, Estrategias de colonización en Tolima: interacción sociocultural en la villa de San Bartolomé de Honda (siglos XVI - XVII), Universidad Nacional de Colombia
Facultad de Ciencias Humana, Departamento de Antropología Bogotá, Colombia 2013.
- Magdalena Jiménez, Vías de comunicación desde el virreinato hasta la aparición de la navegación a vapor por el Magdalena, 1989.
- Anibal Noguera Mendoza, Crónica grande del Río de la Magdalena, Colombia, Fondo Cultural Cafetero 1980
- Antonio Ybot León, la arteria histórica del Nuevo Reino de Granada: Cartagena - Santa Fe, 1538-1798, Bogotá, ABC, 1952
- Jorge Meléndez Sánchez, Salida al río: historia colonial de la villa de Guaduas.
-  José Ignacio Avellaneda Nava, la expedición de Belalcázar al Mar del Norte y su llegada al Nuevo Reino de Granada. Bogotá, Banco de la República , 1992.
- Roberto Velandia, la villa de San Bartolomé de Honda, Cámara de Comercio, 1989.

Para conocer más sobre algunos de los sitios que aparecen en este artículo

- Interesante vídeo en youtube sobre el Parque Arqueológico de Facatativá,Parque Arqueológico de Facatativá por Crónicas Mutantes, 2014,
Información sobre Villeta y sobre cómo se hace la Panela.
-  Página oficial de Villeta en el facebook ,se pueden ver las actividades que hicieron recientemente para celebrar el 463 aniversario de su fundación.
Honda, la ciudad de los puentes
-  La Leyenda del Dorado