Historia de Agudo

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sábado, 21 de junio de 2014

Capellanía de María Blasco. Agudo 1540-1549

Como señalé en la entrada anterior, La vida religiosa cotidiana en Agudo, es hora de profundizar en aquellos aspectos que marcaron profundamente la vida religiosa popular de entonces y su repercusión en la vida económica y social  durante varios siglos.

He decidido empezar con dos de las capellanías más antiguas que tengo documentadas, la de Andrés Martín tintorero fundada en torno a 1528 y  la de su mujer María Blasco sobre 1540. Estas capellanías seguían vigentes en 1752, como recoge el catastro de Ensenada y no es de extrañar que continuasen hasta  las desamortizaciones del siglo XIX.

En 1549, debido al fallecimiento del capellán Antón Muñoz,  la capellanía de María Blasco quedó vacante y se presentaron dos aspirantes, los clérigos presbíteros Juan García y el bachiller Andrés García Redondo.  

El 12 de agosto de 1549 comienza el proceso para ver cual de los dos aspirantes tenía más cualidades para el puesto de capellán. Merecía la pena, porque se aseguraban unos importantes ingresos de por vida. La decisión para elegir al sucesor recayó sobre los patronos, que eran los regidores. Para tal fin, se reunieron los alcaldes ordinarios Hernán Sánchez y Antón Muñoz, los regidores Melchor Díaz y Bartolomé García Palomo y el escribano Diego de los Olivos.

El puesto de capellán se le concedió al clérigo Juan García alegando que era el pariente más cercano de María Blasco, pero el bachiller Andrés García Redondo no estuvo de acuerdo e inició el pleito.

Lo interesante de este pleito es la documentación que se va aportando, especialmente el testamento de María Blasco. Veamos este documento y los datos de gran interés que nos aporta.

Testamento de María Blasco

"... En la villa de Agudo que es de la orden de Calatrava a veinte y dos días del mes de agosto de 1540... ante el noble señor Alonso García del Risco, teniente de Alcalde mayor por el señor Juan de Santurde y Justicia Mayor de la dicha villa, presentes ante mi Juan Arias escribano público de la villa...  pareció presente el padre Antón Muñoz de Yegros, clérigo capellán de la capellanía que María Blasco mujer de Andrés Martín tintorero difunta dejó ..un  autorizado del testamento de la dicha difunta porque el original se podrá perder por fuego, robo u otro caso fortuito..."

"... y de mi nombre sepan cuantos esta carta de testamento .. María Blasco mujer de Andrés Martín tintorero, vecinos de la villa de Agudo, de la orden de Calatrava, que estando enferma de mi cuerpo e sana de la voluntad....mando que de la voluntad de Dios me lleve de la presente vida que mi cuerpo sea sepultado en la iglesia de Nuestra Señora de Santa María de esta villa e haga un altar en la misma nave allí donde va la dicha mi sepultura. 
- item, mando que el día de mi enterramiento, una vigilia de seis lecciones e una misa cantada e salgan nueve días sobre mi sepultura a decir responsos... e que después de mi enterramiento digan por mi ánima unas letanías ...
- item, mando que dentro de dos meses después de mi enterramiento digan por mi ánima otros tales oficios e letanías como el día de mi enterramiento.
- item, mando que digan por mi ánima veinte misas e paguen por cada una medio real...
- item, mando que den a la iglesia del señor San Benito, ermitas de San Sebastián, Santa Catalina , San Juan, San Miguel e iglesias ..a cada una un real.
- item, mando que al Hospital de esta villa le den un colchón de los que yo tengo poblado de lana e un par de sábanas de las que yo tengo...
- item, mando que den a la Cofradía del Santísimo Sacramento dos libras de cera
- item, mando que den a las mandas forzosas un maravedís
- item, mando que en el altar que digo que se haga mi enterramiento pongan un paño que tengo pintado donde está mi Señora de la Piedad e que después hagan un Retablo en el que gasta un ducado o dos.. donde se ponga el altar y se pinten la imagen de Nuestras Señoras.
- item, mando compren una casulla de Damasco blanco con su alba .. e un frontal pintado .. e den al altar dos pares de manteles uno de lino e otro de damasco que yo tengo, compre para el altar dos candelabros pequeños.
- item, mando que compren un cáliz de plata, que se gasten cuatro mil maravedíes.. que se ponga en el dicho mi altar con unas vinateras de estaño...

Nombra por sus albaceas testamentarios a Francisco Sánchez Herrero y Alonso García del Risco para que vendan lo que sea necesario para pagar lo que ha mandado. El remanente de los bienes se deben entregar a un capellán para que administre la capellanía. Pide que el capellán se encargue de decir tres misas por su alma y la de sus difuntos en la iglesia de Nuestra Señora. Nombró por patronos a los regidores de la villa para que pudieran elegir al capellán.

Pide separar de sus bienes la parte de su marido, quedando "la posada de colmenas que se dice Navahermosa en el término de Capilla con ciento veinte colmenas y la cuarta parte del molino de Navahermosa .... e seis vacas e otros bienes inmuebles que presentó en un inventario que de ello tiene de mi Juan Pachón, vecino de Garlitos. Hemos comprado e multiplicado yo y el dicho mi marido las casas e molinos e viñas e olivares e colmenares que tenemos de mas de lo que yo tengo que están en el testamento". Pide que la mitad de lo que tiene se quede para la dicha capellanía y le sea entregado al capellán.

Por el testamento podemos comprobar muchísimos detalles. En primer lugar, observamos que María Blasco y su marido Andrés Martín tintorero, son un matrimonio económicamente muy potente, con posesiones de casas, molinos, olivares, viñas, colmenares.... Desde principios del siglo XVI en Agudo había un desarrollo importante en torno a la industria textil. Hay mercaderes y tratantes de paños, tintoreros, cardadores, tundidores, bataneros, tejedores, pelaires...

En segundo lugar, nos documenta la existencia ya en 1540 de las ermitas de San Sebastián, Santa Catalina, San Juan y San Miguel, del Hospital y de la Cofradía del Santísimo Sacramento.

En tercer lugar, María Blasco pide ser enterrada en Nuestra Señora de Santa María (a partir de 1575 conocida como Nuestra Señora de la Estrella), pero no en cualquier sitio, sino que se haga un altar y su cuerpo esté debajo. Para el altar manda un paño pintado con la imagen de Nuestra Señora de la Piedad y que se haga un retablo con la imagen pintada de Nuestras Señoras. Otros elementos que manda para el altar son: una casulla de damasco blanco, un frontal pintado, dos pares de manteles, dos candelabros pequeños, un cáliz de plata y unas vinateras de estaño.

Por último, nos habla de los bienes que dedica a la fundación de la Capellanía.
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En 1752, más de doscientos años después de ser fundada esta capellanía de María Blasco podemos ver los bienes con los que cuenta, gracias al memorial que hizo su capellán Juan Jerónimo Herrera para el catastro de Ensenada. La  relación de bienes, frutos y censos que tiene son los siguientes:

Tierra de segunda calidad para sembrar secano
- Una pieza de tierra de cuatro fanegas para la sembradura de secano en el Sitio de la Solana, distante de este pueblo tres cuartos de legua, con siete pies de olivos... confronta a levante con olivar de la Capellanía de Andrés Martín Talavera, a poniente tierra de María Ángela de Vera, al norte Monte baldío de esta villa y al sur con cerca llamada de Armengol, que hoy posee un vecino de Tamurejo.
- otra pieza de tierra de fanega y seis celemines para sembrar secano de la segunda en el sitio que llaman del Domadero sitio inmediato a esta villa, confronta a levante con cerca de la capellanía que en esta villa fundó Andrés Martín Tintorero, a poniente calleja que llaman de la Vera, al Norte cerca de la Piadosa disposición de que es administrador Pedro Rubio y al sur con Ejido baldío de esta villa.

Tierra de segunda calidad, plantada de vides de primera
Una pieza de tierra de dos fanegas , poblada sin orden toda ella, con trescientas vides de la primera en su especie en el sitio del Cordel, distante de esta población un cuarto de legua, confronta a levante viña de Alonso Díaz Cabello, a poniente villa de Benito González de la Gutierra, al Norte tierra de Pedro Orellana y al Sur  Camino Real que de esta villa va a la de Saceruela.

Colmenas
Tiene esta capellanía ciento y cincuenta colmenas en las posadas del Azorejo y de Enmedio, sitas en términos y jurisdicción de la villa de Capilla, las que hoy tienen arrendadas Pedro y Juan Pizarro y demás compañeros, vecinos de esta villa a razón cada dicha de dos reales y ocho maravedís.

Escrituras de censos a favor
- Un censo consignativo de doscientos y cincuenta reales de que paga de réditos a razón de tres por ciento Francisco Blasco Cuadrillero, siete reales y diez y siete maravedís.
- Otro censo consignativo de la misma cantidad de que paga réditos a dicha razón Nicolás Redondo siete reales y diez y siete maravedís.
- Otro censo consignativo de doscientos cinco reales y veinte y ocho maravedís de que paga réditos Andrés de Abenójar a razón de seis reales y seis maravedís.

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Fuentes:

- Catastro Marqués de la Ensenada, Agudo 1752.
- AHT OOMM leg. 44.663



lunes, 16 de junio de 2014

Ir a por agua

Isabel Cabrera me ha enviado este interesante artículo para que lo publique en el Blog. La fotografía a la que se refiere esta historia, es una de las postales de Agudo que mi padre tenía disponibles en nuestra Droguería y Perfumería Siglo XX.
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Por Isabel Cabrera

A los agudeños que ya cumplieron los cincuenta les resultarán bien conocidas frases como “ir a por agua” o “ha ido a la fuente” y la mayoría recordara con más o menos nitidez una escena similar a la que se incluye.

La foto se tomó hacia 1970 y, en estos momentos, el pueblo no disponía de más puntos de agua potable que los pilares del Orejudo y Caño, ambos con dos caños cada uno, la fuente del Loro, en la plaza de la Iglesia, con uno y esta fuente, la de la Plaza o de los Cuatro Chorros. El manantial del Nacimiento había tenido desde antiguo una canalización que surtía directamente al Palacio de la Encomienda y debió perderse cuando este edificio se arruinó. Tras la Desamortización, el párroco D. Casto Delgado adquirió el solar, donde se construyó un asilo con el sistema de “peón de villa” –cada vecino debía contribuir obligatoriamente a las obras con aportaciones en trabajo, materiales, medios de transporte, etc.–. En 1891 el cura solicitó y el Ayuntamiento concedió una tubería particular, que mantendría aún después de haber perdido el edificio sus funciones. Acabada la Guerra Civil, el asilo se utilizó como escuela pública gestionada por unas monjas, que disponían de agua corriente a domicilio para satisfacer sus necesidades, incluido el riego de un huerto; unos años después, los herederos del cura se hicieron cargo del edificio y del precioso caño de uso privado, que seguía manteniendo el Ayuntamiento y que no resultaba muy del agrado de la población en los veranos secos, cuando las filas de cántaros esperando turno se hacían interminables. Desconozco si esta prerrogativa continuaba vigente cuando se realizó la imagen pero, en cualquier caso, no puede considerarse un punto de agua disponible para la población.


La escena, que actualmente puede resultar extraña, fue de una cotidianidad absoluta desde que se construyó la fuente, a fines del siglo XIX, hasta que el Ayuntamiento realizó la red de abastecimiento de aguas a domicilio. Con más o menos concurrencia, dependiendo de las condiciones climatológicas y del momento del día, este sería el aspecto que presentarían las fuentes públicas de la localidad durante generaciones. Buena parte de las casas disponían de un pozo individual o compartido con un vecino, que servía para el consumo animal, el riego de alguna hortaliza en las cerquillas, etc., pero el agua utilizada en el consumo humano, y el lavado de ropa y vajilla procedía siempre de las fuentes públicas, porque la de pozo “no lucía” –el jabón de sosa tradicional se corta y no hace espuma–.

Los cántaros, recipientes para el acarreo y almacenaje, no parece que sufrieran muchos cambios. Su forma y tamaño –cántaro, medio cántaro y cantarilla– debieron perfeccionarse en fecha muy temprana a fin acoplarse al sistema de transporte utilizado; uno en la cabeza, sobre la rueda, y el otro en la cadera, apoyado en la almohadilla para que la ropa no se manchase con la humedad de la base. La porosidad del barro mantenía el agua fresca en verano –se han conservado cántaros vidriados en blanco, procedentes de Puente del Arzobispo, y otros vidriados en verde, que se usaron para contener aguardiente, vinagre, etc., aunque no hemos documentado que se utilizaran para el agua–. Mediada la década de los sesenta se introdujeron los primeros “carrillos”, que permitían llevar hasta cinco cántaros de una sola vez –en el ángulo inferior derecho de la imagen– y algo después los de seis cántaros, incrementándose el número ejemplares en torno a la fuente y las posibilidades de rotura. Nunca faltó en la plaza un trozo de cerámica para pintar un patonato.

En la foto no se aprecia, pero en el interior del pilarcillo, debajo de cada caño, había un prisma de granito, horadado en la cara superior, donde se colocaba el cántaro mientras se llenaba, siendo innecesario que alguien lo mantuviera sujeto debajo el chorro. Una desafortunada reforma, realizada en los ochenta, eliminó este elemento tan práctico –dos de ellos estaban hace algún tiempo en el pilar del Caño–, llevándose, de paso, la plataforma de mármol jaspeado y la baranda de forja que rodeaba el conjunto. La plataforma y la baranda que se observan en la actualidad se añadieron en la última reforma, cuando se intentó devolver a la fuente un aspecto más acorde con su función –abastecer de agua–, renunciando a una falsa monumentalidad que nunca necesitó.


Animo a quien que considere que tiene una foto antigua, documento o algún tipo de información interesante para la historia de nuestro pueblo, que me lo mande a 38gradosnorte@gmail.com y se lo publicaré en el Blog.

martes, 10 de junio de 2014

La vida religiosa cotidiana en Agudo desde el siglo XVI


Anteriormente, he publicado varias entradas sobre la Iglesia Parroquial, ermitas, Cofradías, visitas calatravas e inventarios... pero voy a intentar ahondar en la religiosidad popular y su impacto en la vida cotidiana, no sólo a nivel espiritual sino también en el aspecto económico y social. El periodo a estudiar comprende desde principios del siglo XVI hasta finales del siglo XIX. 

Durante estos quinientos años, muchas tradiciones o fórmulas han ido desapareciendo, pero otras han pervivido hasta nuestros días con muy pequeñas variaciones. Antaño, la religión ocupaba un lugar más destacado, estando presente en los de acontecimientos más importantes de una persona: bautismo, confirmación, matrimonio, defunción, padrinos, testigos, fiestas y procesiones, cofradías y hermandades, devoción a las distintas imágenes, ermitas, Humilladero, Hospital ...

Durante la edad media va creciendo el miedo al purgatorio, entendido como paso intermedio del alma para llegar al cielo o al infierno. Las personas temen el tiempo que estarán allí e  intentan hacer buenas obras mientras están vivos o bien se dejan constituidas unas misas por su alma o mandan que se realicen obras piadosas tras su fallecimiento.

A mediados del siglo XVI asistimos a un crecimiento espectacular de la religiosidad popular motivado fundamentalmente por dos acontecimientos. Uno es la celebración del Concilio de Trento (1546-1563) donde la Iglesia se rearma moralmente.

En segundo lugar, porque durante estos años hubo grandes desastres naturales en forma de pestes y hambrunas que asolaron nuestras tierras como la plaga de langosta de 1546-1547 o la crisis de subsistencia de 1567-1568 que obligó al rey a hacer una carta de espera para demorar el pago de deudas de campesinos , artesanos y negociantes durante un año.

Se incrementan las cofradías, procesiones, limosnas y ayudas a los pobres enfermos en los Hospitales,obras de caridad, capellanías, Humilladeros en las entradas de los pueblos, santuarios rurales y cruces en los caminos y picos de las sierras. Este fervor religioso queda plasmado fuertemente en el paisaje.

En este contexto es donde voy a analizar entre otras,  las  capellanías y obras pías que se fundaron en Agudo. Una Capellanía se fundaba sobre unos bienes raíces y se buscaban varios objetivos:

- El fundador establecía un determinado número de misas anuales que se ofrecían por su alma, muchas veces con carácter perpetuo.
- Para asegurar la correcta administración de los bienes que proporcionaban las rentas para los oficios religiosos se nombra a un patrono o un capellán.
- El capellán suele ser un miembro de la familia a lo largo de los tiempos, sustentado por el sueldo que le proporciona la propia Capellanía por su gestión. También suele haber una partida de dinero destinada a los estudios para el sacerdocio de un miembro familiar.
- Es una forma de tipo de mayorazgo para clases sociales privilegiadas pero que no pertenecen a la nobleza, y que hacen que los bienes pertenecientes a una capellanía no se pueden vender de forma separada.
- Es un medio de estatus social que favorece tanto al fundador como a su  linaje.

Así pues, estos intereses se pueden resumir en tres preocupaciones: la transcendencia, el prestigio y el sostenimiento familiar.

Hay que distinguir entre curas y capellanes. Los curas se dedican a las funciones pastorales y sus ingresos se obtienen de los diezmos, primicias, censos, etc. Los capellanes no ejercen actividades pastorales y viven de las rentas de sus capellanías.

Una de las próximas entradas estará dedicada a los Priores de la Orden de Calatrava que eran los rectores de la Iglesia Parroquial, sus curas tenientes, capellanes y otros religiosos de órdenes menores.

Entre capellanías, obras pías, memoriales, patronatos de legos y otros, tengo unas 112 referencias documentadas, siendo la capellanía más antigua del año 1.500.

La mayoría de las capellanías y obras pías fueron  fundadas entre 1540-1580, 1610-1638 y 1656-1680.

Muchas capellanías, al tener un carácter perpetuo y estar bien dotadas económicamente, consiguen llegar muy lejos en el tiempo, como se pueden comprobar en el Catastro de Ensenada en 1752. Otras, al no ser gestionadas convenientemente por su Capellán, Patrón o administrador, se arruinan y desaparecen. Pero las más potentes perduran hasta que las sucesivas desamortizaciones acaban con ellas.

Este es el caso de la capellanía de Juan Camacho de Moya , fundada en torno a 1610. En el Boletín Oficial de Ciudad Real del día 15 de Octubre de 1844 se dice que se pueden disfrutar en libre propiedad los bienes de esta obra pía.



En el BOP del día 6 de Junio de 1849, la capellanía de Andrés García de la Fuente, fundada en 1669.



Es decir, hay capellanías que después de 230 años ( y posiblemente alguna con 300 años) seguían vigentes , diciéndose una media de veinte misas anuales en memoria de su fundador.

Las Capellanías eran de dos tipos: colativas y laicales. Sin entrar de momento en más detalles, decir que asociadas a ellas se encontraban los censos, generalmente de tipo consignativo. Estos censos se imponen con un determinado capital principal sobre una propiedad de la capellanía (una huerta, una viña, una casa ...)  y se define un tipo de interés anual. La persona que adquiere el censo recibe este dinero principal y está obligado a pagar el interés pactado hasta que se redima o se venda a otra persona. La suma de intereses de los diversos censos servirá para pagar los servicios del capellán o administrador, así como los oficios religiosos para los que fue fundada.

Con el tiempo, este tipo de transacciones y préstamos, se convierten en una importante actividad económica, actuando como una pequeña financiera. Con estos préstamos las personas podían emprender nuevas iniciativas y así dinamizar la economía local.

Pero no sólo hay capellanías, también están las obras pías , donaciones, ayudas a huérfanas para casarse, pleitos entre los aspirantes a una limosna o ayuda al estudio, pleitos por conseguir una capellanía, problemas para pagar el interés de los censos....., fiestas religiosas y actos lúdicos como capeas, representaciones de teatro y otras  que también iré mostrando.

Veremos como salen muchos nombres antiguos de lugares, callejas, huertas, colmenares o posadas de colmenas, los molinos, sus propietarios y arrendatarios, reformas que hicieron ... y sobre todo, quienes fueron los fundadores, su oficio, su estatus social y su linaje. En definitiva, intentaré sacar a la luz una parte importante de la historia de nuestro pueblo que se había ido perdiendo y actualmente es muy poco conocida.



Fuentes:

- BOP de Ciudad Real,26 de Octubre de 1844
- BOP de Ciudad Real, 6 de Junio de 1849
-Miguel Fernando Gómez Vozmediano, El triunfo de la religiosidad barroca: cofradías penitenciales en la Mancha de los Austrias. Congreso Nacional de Cofradías Penitenciales y Semana Santa. Diputación de Córdoba, 2012.