Historia de Agudo

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miércoles, 2 de septiembre de 2015

La Casa de la Inquisición: Familiares y Comisarios del Santo Oficio en Agudo

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Una de las casas más representativas que tenemos en Agudo es la casa de la Inquisición.  En ella podemos ver el escudo de la Inquisición, con los símbolos clásicos: en el centro, una cruz que simboliza la autoridad de la Iglesia; debajo una cruz de la orden de Calatrava;  a la izquierda, una espada representa la justicia y el castigo para los herejes; a la derecha, una rama de olivo que muestra el perdón y la reconciliación; por encima,  lleva una corona real representando el poder de la monarquía.

Escudo de la Casa de la Inquisición de Agudo (Ciudad Real)

Hay otras casas de la Inquisición en poblaciones cercanas como Almadén, la Puebla de Alcocer o algo más alejadas, como Argamansilla de Calatrava.

Casa Inquisición de Almadén - Hotel Casa de los Fúcares
Casa Inquisición de Argamansilla de Calatrava

Casa Inquisición de la Puebla de Alcocer (Badajoz)
Pero, ¿Qué historia hay detrás?

En principio, la sola presencia del escudo ya nos indica que en esa casa vivió una persona que tuvo un cargo inquisitorial, como podía ser el de Familiar del Santo Oficio

Familiares del Santo Oficio

Los Tribunales de la Inquisición en Castilla la Nueva fueron tres: Cuenca, Toledo y Murcia. En 1483, se creó el tribunal de Toledo.

Desde un principio, el Santo Oficio quiso extender su influencia a todos sus territorios. Esto lo consiguió mediante una amplia red de colaboradores, siendo el familiar la figura más extendida en el mundo rural. 

Los familiares del Santo Oficio realizaban tareas de apoyo al sistema inquisitorial. No eran una especie de policía. Tampoco se trataba de un cargo remunerado. Lo que realmente atraía a sus miembros para solicitar este cargo eran los privilegios y las posibilidades de ascenso social. Su figura irá cambiando a lo largo del tiempo. No tuvieron el mismo papel los familiares de los primeros tiempos que se dedicaban a vigilar a los falsos conversos, que los de los últimos momentos, donde, por ejemplo, se les asignó calmar a la población durante la guerra de la Independencia.

Funciones de los Familiares

Las funciones de los familiares incluían:
  • La protección y acompañamiento de inquisidores, ministros y oficiales.
  • El auxilio al Santo Oficio y su personal. Podía concretarse en cualquier servicio que necesitaran los tribunales.
  • Capturas. Generalmente ayudando a los alguaciles.
  • Custodia de los prisioneros -incluso, en sus casas-.
  • Denuncias, aunque no solían hacerlo.
  • También se encargaban de las informaciones de limpieza de sangre o de la publicación de los edictos de fe o en distintos momentos de los autos de fe.
Cualidades exigidas para el acceso a la familiatura

El acceso a la familiatura estaba regido por una serie de normas. El demandante debía demostrar que residía en la villa donde quería ejercer el cargo, que el número de vecinos permitía un nuevo nombramiento o que existía una vacante (se permitía hasta cuatro familiares en poblaciones de más de quinientos vecinos y dos en el resto). Los candidatos solían ser hombres, no extranjeros, mayores de 25 años y que estuvieran casados. Las cartas de solicitud iban acompañadas de los datos personales de solicitante, oficio, estado civil y genealogía. La limpieza de sangre era fundamental.

Los clérigos no podían acceder, porque no podían sumar más privilegios. 

En un principio, cualquier persona podía solicitar el acceso, pero, a partir de 1604, se prohibió el acceso de carniceros, pasteleros, herradores y otros oficios semejantes. En los tribunales castellanos la familiatura era signo de honor y sus miembros eran principalmente personas de riqueza y nobleza.

Privilegios de los familiares

Para garantizarles libertad e independencia, los familiares solo podían ser juzgados por su propio tribunal.  El Fuero sobre causas criminales originó numerosos conflictos con las autoridades civiles. 
Gozaron del privilegio de exención de hospedaje, lo que les permitía no hospedar soldados ni darles bagajes. 

También gozaron de algunos privilegios o beneficios militares: poder usar armas, el acceso a determinados cargos públicos y preferencia para el acceso a estos cargos. 

Otros privilegios eran de carácter social, como el tener un lugar preferente en las iglesias y actos públicos, o que sus mujeres fuesen defendidas también por el Santo Oficio en causas criminales.

Otros cargos: Comisarios del Santo Oficio

Mientras que los Familiares del Santo Oficio eran colaboradores laicos, existían otra serie de cargos como, por ejemplo, los Comisarios. Estos eran presbíteros. Informaban al Tribunal de las prácticas religiosas y de la ideología que existía en la villa. Eran imprescindibles para realizar los expedientes de limpieza de sangre, genealogía e informaciones de actos positivos. Una de sus funciones era recoger las denuncias e interrogar a los testigos.

Calificador del Santo Oficio

Era un Teólogo que se dedicaba a censurar libros y proposiciones.

Notario del Santo Oficio

Una vez que el Inquisidor dictaba sentencia y decidía ordenar la prisión, comenzaba un proceso, donde se comunicaba al Alguacil para que fuera con el Comisario a detener a la persona en cuestión. Junto con el Notario y los familiares, todos iban a la casa del reo. El notario intervenía cuando se detenía a la persona por parte de un alguacil y tomaba nota del ingreso en la cárcel y del secuestro de sus bienes, dando fe de ello.

En 1604, se dispuso que se nombrasen notarios sólo en las villas en las que hubiese comisario. Éste se debía elegir entre los familiares del número y, si no hubiese ninguno que supiese leer y escribir, se nombraría a un clérigo de la localidad.

Familiares del Santo Oficio y otros cargos en Agudo

El estudio de los familiares en Agudo es muy interesante. Gracias al cruce de información de distintas fuentes, he podido elaborar un listado extenso de personas que optaron a algún cargo del Santo Oficio. Además de los familiares, aparecen otros cargos, como son: Comisarios, los Notarios, Fiscales y Calificadores.

Por otra parte, al tener ya completado el Árbol Genealógico de Agudo, me permite situar a cada persona dentro de su contexto,  familiares, oficios y, sobre todo, las redes sociales existentes y su posición social. Si a esto unimos los distintos pleitos de la Inquisición que han tenido lugar desde finales del siglo XV, hace que la historia sea apasionante.

El listado recoge 31 personas que desempeñan diversos cargos inquisitoriales. Siendo el más antiguo que he encontrado el Familiar del Santo Oficio Juan Luengo Franco, de oficio tendero, allá por 1572, y el último, Don Alfonso Sánchez de Navas.

Cargo Nombre Fecha aprox Lugar Nac. Oficio Cargos
Familiar del Santo Oficio Juan Luengo Franco 1572 Talarrubias Tendero Alcalde ordinario
Familiar del Santo Oficio Bartolomé García de San Román 1580 Agudo Escribano
Familiar del Santo Oficio en la Puebla de Don Rodrigo Doctor Alonso Luengo 1592 Agudo Doctor
Familiar del Santo Oficio Lucas García marido de María Escudero ( de Agudo) 1595 Fuencaliente

Comisario del Santo Oficio Diego del Arco 1603 Agudo Presbítero
Calificador en Madrid Fray Juan Laso 1603 Agudo Orden de los Mínimos
Familiar del Santo Oficio Juan Martín de Lorencio 1621 Agudo
Regidor
Familiar del Santo Oficio Martín Higuero Arévalo 1623 Aldea del Cano Mercader
Notario del Santo Oficio Don Juan Rodríguez Pizarro 1605 Agudo

Familiar del Santo Oficio Andrés Camacho Villalón 1605 Agudo
Alcalde / Regidor
Comisario Santo Oficio en Yucatán (México) Fray Hernando de Nava 1611-1619 Agudo Dominico
Comisario del Santo Oficio Juan García Cuadrado 1620 Agudo Presbítero
Familiar del Santo Oficio Alonso de Yegros 1625


Comisario del Santo Oficio Frey Pedro Luengo de Yegros 1625 Agudo Hábito de Calatrava
Comisario del Santo Oficio Lcdo. Juan Zazo de Yegros 1632 Agudo Presbítero
Comisario y Notario del Santo Oficio Bartolomé Luengo de Yegros 1638 Agudo Presbítero
Fiscal del Santo Oficio en el Tribunal de Llerena Alonso Montano Pizarro 1658 Agudo
Fiscal
Comisario Santo Oficio en la Puebla de Don Rodrigo Lcdo. Juan Rubio 1635 Agudo Presbítero
Familiar del Santo Oficio Don Agustín de Herrera y Marfil 1664 Agudo
Alcalde
Comisario Santo Oficio y Notario Alonso Vacas de Ávila 1670 Agudo Presbítero
Familiar del Santo Oficio Lcdo. Don Diego Montano de Yegros 1678 Agudo Abogado Alcalde
Comisario del Santo Oficio en Abenójar Don Alonso Camacho Cuadrado 1693
Presbítero
Familiar del Santo Oficio Don José de Prádena Velasco y Ribera 1689 Abenójar Gobernador y Justicia Mayor
Comisario del Santo Oficio Don Juan Sánchez del Abad 1704 Agudo Presbítero
Comisario Santo Oficio en Fuenlabrada (Madrid) Lcdo. Sebastián Bacas de Ávila 1701 Agudo Presbítero y Abogado
Comisario Santo Oficio Diego López Solanilla 1704 Siruela Presbítero
Comisario Santo Oficio Don Alonso García de la Vera Cuadrado 1723 Agudo Presbítero
Familiar del Santo Oficio Don Pedro Pascual Sánchez de Navas 1748 Agudo Abogado Alcalde, Hidalgo
Familiar del Santo Oficio Don Juan Sánchez de Navas 1550 Agudo Abogado
Familiar del Santo Oficio Don Alfonso Sánchez de Navas 1778 Agudo Abogado Alcalde estado noble






Inquisidor Tribunal Santa Inquisición en Llerena Pedro Ramírez Villalón 1748 Garlitos Hábito de Calatrava, Residente en Agudo

Un factor que contribuyó a que los cargos inquisitoriales recayeran en los mismos linajes era la tendencia a concertar matrimonios entre iguales, entre personas del mismo nivel social y, si era posible, superior. De esta forma, determinadas familias iban acaparando honras, cargos y dignidades durante generaciones. Esto es significativo en Agudo en el caso concreto de los Yegros.

Juan Luengo Franco era el padre del Doctor Luengo, quien, por cierto, llegó a ser Alcalde Mayor en Lorca (Murcia). El hijo de éste, Frey Pedro Luengo de Yegros, sería del hábito de Calatrava y Comisario del Santo Oficio.

Como se aprecia, todas las personas eran de un nivel económico alto, y todos aspiraban a mejorar su posición social, desde el tendero y mercader, a los muy influyentes escribanos y abogados. Los oficios que más interesaban a los familiares eran los de honra: alcaldes, ordinarios y de hermandad, alguaciles mayores, regidores y procuradores síndicos.

En esta relación, cabe destacar a Fray Hernando de Nava, Comisario del Santo Oficio en Yucatán (México) desde 1611 a 1619, y al Fiscal del Tribunal de la Inquisición de Llerena Alonso Montano Pizarro. En 1748, residía en Agudo Pedro Ramírez Villalón, natural de Garlitos e Inquisidor del Tribunal en Llerena. Estaba relacionado con Don Pedro Sánchez de Navas y su mujer Doña María Ana Sánchez Bravo.

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Algunos pleitos en los que aparecen

De la documentación que tengo, he seleccionado algunos expedientes que muestran distintas situaciones o actuaciones,  en las que se vieron inmersos algunos familiares.


Juan Luengo Franco vs Juan Martín Zapatero

El 19 de agosto de 1572, tuvo lugar un pleito entre el Familiar Juan Luengo Franco y Juan Martín zapatero. El padre Alonso de Siruela, teniente de cura, fue a dar el Santísimo Sacramento a una mujer que estaba muy enferma y que llamaban la Halcona. El dicho Juan Martín zapatero fue a la iglesia para acompañar al Santísimo Sacramento y, como había poca gente, no había personas para llevar el palio y las hachas (de cera). El teniente de cura mandó al dicho Juan Martín que tomase un hacha para con ella ir alumbrando al Santísimo Sacramento. Y teniéndola en su mano encendida, llegó a él, el dicho Juan Luengo airado y, con palabras descomedidas dijo al dicho Juan Martín que le diese el hacha, que no la había de llevar y él se la quiso tomar por fuerza..

Como no se la podía quitar se fue enojando y "juraba a Dios que un puto judío como él era, no había de llevar la dicha hacha". Prosiguiendo en su propósito, Juan Luengo aguardó a que fuese el Santísimo Sacramento a la casa de la dicha Halcona, y al salir el clérigo con el Santísimo Sacramento y  Juan Martín con el hacha encendida,  Juan Luengo arremetió contra el para quitársela. En este forcejeo, Juan Luengo tuvo mala fortuna, ya que el hacha encendida le provocó heridas en la cara, sangrando por ellas.

Simón Ruiz, alcalde de la Santa Hermandad vio las heridas y prendió a Juan Martín, llevándole preso a la cárcel.

Cuando Juan Luengo Franco dio su versión de los hechos, dijo que "llevándose el Santísimo Sacramento a una mujer enferma, vecina de la dicha villa, mujer que fue de Toribio García difunto, tomó un hacha para llevar delante Juan Martín zapatero, vecino de la dicha villa que es un hombre de baja suerte, nieto de un hombre que fue reconciliado por este Santo Oficio, habiendo muchos hombres honrados, cristianos viejos que la debían llevar (…) a la vuelta a la iglesia, así de la dicha hacha, pidiendo que me la diese y sabiendo el susodicho por ser notorio ser yo cristiano viejo y hombre honrado y alcalde de la Cofradía de la Caridad de la dicha villa este dicho año y familiar de este Santo Oficio, no solamente la quiso dejar, más aun, me dio con ella encendida el rostro en que me hirió gravemente (…) y pido como familiar de este Santo Oficio que se mande a la Justicia de la dicha villa de Agudo que el proceso de la dicha causa y al dicho preso a este Santo Oficio (…)".
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Pleito de competencias entre el Tribunal de la Inquisición y el Lcdo. Sebastián de Bacas Ávila, Comisario de Agudo.
(este expediente ya lo publiqué en el Blog en el año 2011, pero me parece oportuno volver de nuevo sobre el).

En el año de 1702, se produjo un pleito de competencias entre los representantes concejiles de Agudo contra el Lcdo. Don Sebastián de Bacas Ávila, comisario del Santo Oficio. Los alcaldes ordinarios Juan Martín de Gostanzo y Juan Vera de Yegros y los regidores Juan de Yegros Gregorio y Diego de Herrera se quejaron de los excesos que cometió el dicho comisario.

Solicitaron que estuviera preso en una cárcel de familiares, en lugar de estar retenido en la casa de un familiar. También se pidió que durante el tiempo que durase la causa, le hicieran el secuestro de bienes y le suspendieran la prueba. Pero fue absuelto por los Inquisidores del Tribunal de la ciudad de Toledo.
Se tomó declaración a 29 testigos.

El Lcdo. Sebastián Bacas de Ávila se defendió de los cargos alegando que todo se debía a una conjuración entre algunos particulares del pueblo y rechazó las siguientes acusaciones por ser falsas:
  •  Venta de la Dehesa. Se le acusaba de ir difundiendo esta falsa noticia, lo que provocó mucho malestar en el pueblo. Él dijo que se oponía a la venta.
  • Pasar armas prohibidas. Algunas noches las llegó a sacar diciendo que eran necesarias para su defensa. Los Montanos, Veras y Orellanas le buscaban para matarle, y así se lo participó el Lcdo. Don Gabriel de Herrera presbítero y que muchas noches le estuvieron aguardando para ejecutarlo, y esto es público y notorio así en la villa como en el contorno como lo han puesto los más de los testigos de una y otra parte. Lo otro, porque con dicho motivo, odio y enemistad tan grave (…) le fue lícito y permitido el reparo a su defensa, que no la podría tener en otra forma sino con dichas armas (…) mayormente cuando de ello no se ha seguido daño ni delito, si solo su reguardo y seguridad (…) calificando así mismo que dicha enemistad era capital, así por el motivo de los cargos primeros, como porque abrigaba y defendía a diferentes pobres vecinos de los pleitos y sin razones con que les hostigaban dichas familias.
  • Sobre haber matado a un buey de Miguel López, dice que sufrió heridas por el dicho buey y, por tanto, hubo causa para ello.
  • Sobre el cargo de haber sido abrigo de contrabandistas y forajidos. Dijo que nadie ha visto nada de esto y menos lo había podido probar.
  • Sobre el abuso de autoridad, cargos de injurias y amenazas, que llevaría a ciertas personas al Tribunal de la Inquisición y les fulminaría a causas. Dijo que solo ocurrió durante una discusión normal y decente.
  • Sobre el capítulo de que comió y bebió después de las dos de la noche del día de Santa Ana, dijo misa en dicho día, y está acreditado que fue calumnioso. Facilita pruebas que sitúan al presbítero en otro sitio, que no estaba donde decían algunos testigos sobre que estuvo bebiendo vino de una calabaza. Algunos testigos luego se retractaron.
  • Sobre el cargo de haber vivido con incontinencia, le acusaron de dos casos, uno de haber tenido hijos con una mujer soltera y otro de la comunicación con una mujer casada.
  • Sobre lo ocurrido la noche del 4 de mayo, cuando dijo palabras inhonestas a las puertas de las casas de Juan Antonio González, las abrió y entró adentro. El dicho Juan Antonio le lanzó un ladrillo.
  • También rechazó el capítulo sobre que hablaba mal de las mujeres.
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Don Juan Sánchez de Navas en el pleito de Hechicería de Almadén en 1760.

El tercer expediente, corresponde a un caso de hechicería que tuvo lugar en Almadén en el año de 1760. El Licenciado don Juan de Navas, familiar del Santo Oficio de Agudo, entregó al cura párroco de Almadén, Frey don Pedro Gijón y Triviño, un edicto para que cualquier persona pudiera exponer las sospechas que tuviese. Como no existía en ese momento un familiar inquisitorial en Almadén, el párroco nombró como notario al presbítero don Andrés Ortiz de Puelles.

La convocatoria tuvo un enorme éxito, parece que todo el mundo tenía que contar algo. Se anotaron las declaraciones de 110 personas, hubo otros 301 testimonios que no se consideraron relevantes y por tanto no se incluyeron en el expediente. Por falta de tiempo,  se quedaron por testificar otras 774 personas.

Se acusa a tres mujeres de practicar la brujería y la hechicería: Ana Marín, que ya había sido investigada por dos comisarios unos años atrás, Agustina de la Rosa y la Lorcana.


Hay acusaciones muy variadas, como  “La Sola”, que se había casado dos veces y luego apareció el primer marido, “Concan” que podía presagiar la lluvia guiándose de los planetas; la Bruja la Coja de la Pata de Palo, que curaba hechicerías y que había hecho mal a muchas personas; María “la del Maestro” que curaba con aceites y mejunjes a los hombres; Teresa la Calderona, que convertía los hombres en bestias; Bárbara con dotes de vidente; Manuel Zaones, de Gargantiel que entendía de estrellas y cabañuelas; “La Tuerta” que curaba el mal de ojo; la Justa que era Judía; la Bendita que era partera. 

Aparecen varios vecinos de Agudo. Así, está Pedro Bravo, que fue a Almadén " preguntando por Ana Marín para que le diese una medicina para su hermana que estaba mala y se decía que por maleficio, la cual llamada ante nosotros dijo que no la podía curar sin que hubiese presente alguna ropa de la que actualmente vestía, y mandó fuesen por la tal ropa , y que también trajesen un puchero nuevo sin estrenar con miel virgen, todo lo cual traído se quedó con un justillo, que fue la ropa que trajeron y en el puchero con la miel, echó unos polvillos, al parecer los que sacó del pecho, y mandó que aquello lo fuese tomando en ayunas por las mañanas hasta que se acabase. y que el justillo lo guardaba para observar; y a los pocos días supo el declarante se había aliviado. como también ha oído que curaba del mal de ojo.

Entre los hechizos, pócimas, conjuros y sortilegios predominan los siguientes:

- echar un puñado sin contar de garbanzos en un pozo para hacer desaparecer las berrugas 
- mejunjes y pócimas hechas con raspaduras de las uñas, sangre de la menstruación, cabellos de debajo del brazo y de sus partes, para atraer a una persona. La pócima se daba con un buñuelo.
- oraciones para quitar la culebrilla y la erisipela (las oraciones para la culebrilla aún se siguen haciendo en Agudo)

- oraciones  y remedios contra el mal de ojo
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Proceso de fe a Juan Macías. 1727-1743 

Algunos años antes de los hechos arriba relatados, hubo un proceso de fe contra Juan Macías, natural de Agudo y vecino en el Risco. La historia, bastante interesante, está publicada en la entrada Curanderos, hechiceros y otras hierbas. Por tanto, no me extenderé, pero básicamente se trata de otro caso donde se entremezclan los curanderos, con las supersticiones y la creencia en los maleficios, muy extendidos en la sociedad.

En este proceso interviene el Comisario del Santo Oficio de Agudo, Don Alonso García de la Vera Cuadrado, y decidirá recluir en las cárceles secretas del Santo Oficio a Juan Macías, por sospechoso de maleficio y jactancioso de supersticioso.

Juan Macías, natural de la villa de Agudo, vecino del Risco, de oficio herrero, de edad de cincuenta años, preso en las Cárceles Secretas de este Santo Oficio, miércoles por la noche del día doce de abril de mil setecientos y treinta años. Sus señas personales: moreno, muy cerrada la barba, nariz pequeña, ojos pardos, pelo negro, mediana estatura, una señal encima de la ceja izquierda de una descalabradura. Hizo juramento acostumbrado y declaró no traer arma o algo ni cosas prohibidas y no trae más ropa puesta, ni para el servicio de su persona que un coleto y una capa y unos harapos, todos muy maltratados. De todo lo cual se dio por entregado a la persona de don Francisco Sebastián Camacho, Alcalde de las cárceles secretas de este Santo Oficio ..."


Conclusiones


Con esta entrada he querido profundizar en la figura de los familiares  y comisarios del Santo Oficio en Agudo. Hay más documentación en forma de pleitos, expedientes de limpieza de sangre y otras, que nos permitirán conocer mejor el mundo de la Santa Inquisición en Agudo,  en próximas entradas.

Siguiendo con el hilo conductor de esta historia,  en el catastro de la Ensenada en 1752, figura como propietario de la casa de la Inquisición el presbítero Don Alonso García de la Vera Cuadrado, comisario del Santo Oficio.

Tras su  fallecimiento en 1754, la casa posiblemente la heredó uno de sus sobrinos, hijos de su hermana Doña Ana García de la Vera Cuadrado, casada con Don José Sánchez de Navas. Quizá fuese, Don Pedro Sánchez de Navas. Este fue Familiar del Santo Oficio en torno a 1748 e hidalgo. Su hijo, Don Alfonso Sánchez de Navas, también hidalgo, solicitó el cargo de Familiar en 1778.


Fuentes:

- Gonzalo Cerrillo Cruz, Aproximación al estatuto jurídico de los familiares de la inquisición española, Universidad Autónoma de Madrid, Manuscritos 17, 1999.
- Lorenzo Ortega Gómez, Inquisición y sociedad: Familiares del Santo Oficio en el mundo rural de Castilla la Nueva (siglos XVI-XVIII).
- Catastro de la Ensenada, 1752. Agudo
- Pedro Miranda Ojeda, las Comisarías del Santo Oficio. Funciones y funcionarios en la estructura inquisitorial de Yucatán, 1571-1820. Universidad Autónoma de Yucatán, Mérida, México. Desacatos num.25, 2007.
- Archivo General de la Nación, México.
- Diego López Cogolludo - Historia del Yucatán
- Libros de Bautismos, Matrimonios y Defunciones de Agudo
- Libros de Cofradías
- AHN Inquisición Leg. 124, exp.16
- AHN OMM Religiosos Calatrava exp 125
- AHN Inquisición 2.102, exp.8
- AHN Inquisición,90.2, exp.10
- AHN Inquisición 90, exp.2
- AHN Inquisición 91, exp.2
- AHN Inquisición 285, exp.327
- AHN Inquisición 275, exp. 172
- AHN Inquisición 285, exp. 328

- AHN Inquisición 359, exp. 1.383

miércoles, 20 de julio de 2011

Curanderos, hechiceros y otras hierbas (Segunda parte)

El Comisario del Santo Oficio de Agudo, Don Alonso García de la Vera Cuadrado, también intervendrá en este pleito,en el que finalmente se decide recluir en las cárceles secretas del Santo Oficio a Juan Macías por sospechoso de Maleficio y jactancioso de Supersticioso. 

Juan Macías, natural de la villa de Agudo, vecino del Risco, de oficio Herrero, de edad de cincuenta años, preso en las Cárceles Secretas de este Santo Oficio, miércoles por la noche del día doce de abril de mil setecientos y treinta años. Sus señas personales: moreno, muy cerrada la barba, nariz pequeña, ojos pardos, pelo negro, mediana estatura, una señal encima de la ceja izquierda de una descalabradura. Hizo juramento acostumbrado y declaró no traer arma o algo ni cosas prohibidas y no trae más ropa puesta, ni para el servicio de su persona que un Coleto y una capa y unos harapos, todos muy maltrados. De todo lo cual se dio por entregado a la persona de Don Francisco Sebastián Camacho, Alcalde de las Cárceles Secretas de este Santo Oficio....

El día 19 de Abril de 1730 , Juan Macías declara:   "... que habiendo quedado de edad de 7 años sin padre ni madre, totalmente desamparado, se dio a buscar la vida, y en la villa de Almadén se encontró con un extranjero cuyo nombre era Francisco a quien vio saliendo al campo buscando algunas yerbas y le dijo al declarante que el entendía de aquello y que conocía las cualidades de las yerbas . Y habiendo estado el declarante en compañía del dicho Francisco algún tiempo, tomó también conocimiento de las Yerbas y él haría con ellas algunos conocimientos que aplicó. A algunos enfermos han surtido efecto de curarlos, ya sea porque al tiempo que se los aplicaba estuviese la enfermedad vencida o ya a la buena disposición de los dolientes, y que si en esto hubo o no pacto, el lo ignora...

Dijo que sus padres eran, Baltasar Macías natural de Castilblanco y vecino de Agudo, por su oficio de herrero y Ana López, natural de Garbayuela. De sus abuelos paternos, que no los conoció ni sabe como se llamaron ni de donde eran naturales.

Su padre tiene un hermano que se llama  Rodrigo Macías, vecino de Agudo, herrero , casado con Ana Morala, de quien tuvo dos hijas, una se llamaba Ana, casada con Francisco Jiménez, de oficio Sastre y no tiene hijos, y la otra también se llama Isabel casada con Diego López, labrador, también sin hijos.

Su mujer se llama Juliana Márquez, del lugar de Arroba, hija de Alonso Lucas. Tuvo con ella los siguientes hijos: María de edad de 18 años, casada con Francisco García, de oficio Ganadero, Lucía de 15 años, Ana de 13, Manuela de 11, Juan de 10 y José de 7.

Sigue dando mas detalles sobre su vida. Así, describe como volvió con su padre a Castilblanco, luego a Cabeza del Buey con el tratante de paños Don Diego López durante dos años, de ahí se fue a aprender el oficio de herrero en casa de Juan García Villalba durante nueve años; luego se va a Almadén a trabajar como herrero, y es allí donde encontró al extranjero que le enseño el conocimiento de las hierbas. Tras cinco años se fue a la Puebla de Don Rodrigo y a Arroba, como herrero, donde se casó con Juliana Márquez. Tras dos años en Arroba, se fue al Risco donde se ha mantenido hasta ahora.

El interrogatorio continua y le preguntan sobre los remedios que aplicaba y las palabras que decía mientras los aplicaba. Juan Macías reconocío que era cierto y que cuando hacía cruces en la boca del estómago, decía al mismo tiempo la palabra "SURGE" , dando a entender que saliesen los males. 
La frase completa que decía era: "Surge fora maledite, nontentabimini", palabras que le enseñó el herbolario que conoció.

El desenlace es el siguiente: se le apercibe para que se abstenga de seguir realizando semejantes curaciones, se le den doscientos azotes y sea desterrado de los lugares donde ha practicado semejantes enredos, así como de la Villa de Madrid, por un espacio de cuatro años.

Cuatro años mas tarde, se vuelve a abrir otro expediente para investigar donde reside Juan Macías. Empiezan de nuevo a preguntar en el Risco y comprueban que estuvo por allí y además, siguió ejerciendo como curandero, ofreciendo el mismo remedio con los granos de cilantro, emplastes y rezos. Comprueban que finalmente falleció en la Galizuela en 1739.

Así termina la historia de nuestro paisano, Juan Macías.

Fuentes:
Archivo Histórico Nacional, Inquisición 91,Exp.2 , Inquisición 90, Exp.2

viernes, 15 de julio de 2011

Curanderos, hechiceros y otras hierbas (Primera Parte)

La historia de Juan Macías

El Risco, año de 1727

"Muy Sr. mío, haciendo ocho meses que me hallo imposibilitado para no poder salir de casa y padeciendo un mal que los Médicos no le han conocido, y viendo que no he tenido remedio, he sospechado de un sujeto que está en el lugar del Risco y se llama Juan Macías, que por pedirle unos cuartos muchas veces, que el me debía, me enfadé con él y dije le había de poner preso, escapándose de mis manos. En el lugar del Risco, del que iba y venía en dicha parte, ha hecho en una caballería asnal, se me cayó muerta de repente, y no contento, me tiene a mi cuasi lo mismo. Pasose su mujer a esta villa de Garlitos y diciendo que estaba yo tan malo, dijo en una parte que le enviase recado a Juan Macías y que el me pondría bueno; vino el tal de contado astro día y entró en mi casa una noche diciendo estas formales palabras: !Qué hay hombre y , Qué tal te va!, da gracias a Dios, que has cogido el pájaro en la Jaula, que te pondrá bueno.  Aplicome unos emplastos  y me puse peor, y aconsejado por él , me dijo: no me eches valentía, que tu te pondrás bueno. Gastose como tres semanas y al cabo de estas volvió, y preguntando a mi mujer que que tal estaba, respondió mi mujer !así se está!, y dijo el tal: digo que tienen ustedes una antipatía conmigo por algunas cosas que andever el desengaño 
.... Volvió al cabo de ocho días y preguntándome que tal te va, respondí que cada día peor, y dijo: hombre, en este lugar, en una reguera hay un bicho que tiene tres alfileres hincados, uno en el costado que corresponde al dolor , otro en el pecho y también le corresponde, otro en las rodillas, de que no puedo menear , y el tal bicho es quien te tiene muerto. Dijo que volvería a mirarme y no ha vuelto. Todo esto me pasa con este sujeto, y sospechando yo como muchos en este lugar, para descargo de mi conciencia , le envío a usted estas noticias porque yo estoy para morir ....."

Nota: Como así me lo dijo: y en muriendo el bicho, moría yo. También dijo como en este lugar había algunas personas destos tratos y así vea lo que debe hacer, y de no hacerlo recurriré al Santo Tribunal para que se remedie el que algunos en adelante no padezcan como estoy padeciendo"

Garlitos 15 de Julio de 1727
Firmado Don Diego Díaz

Esta carta firmada por Don Diego Diaz de Godoy, vecino de Garlitos, y dirigida al Lcdo. Don José de Soto Guevara, presbítero de la villa de Talarrubias y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo, da origen al Proceso de Fe de Juan Macías, vecino del Risco y natural de Agudo, por curaciones y hechicerías.

Una vez comenzado el pleito, se toma declaración a Diego Díaz de Godoy, que por cierto fallecería poco tiempo después. Dijo al Juez, que había  prestado un poco de carbón de su fragua en Garlitos a Juan Macías y no le había pagado. Al amenazarle que le pondría preso , se escapó al lugar del Risco . Diego Díaz continuó relatando las mismas acusaciones que figuran en la carta.

A continuación se toma declaración a Juana Sánchez, la mujer de Diego Díaz  y a varios testigos que tuvieron algún trato con Juan Macías.

Declaración de María Fernández, hija de Juan Fernández el Jabonero, de Garlitos. Dijo: que por la cuaresma pasada se hallaba enferma, y viniendo a esta villa Juan Macias fue a la casa de los padres de la que declara y dijo que a la declarante la había visto mal, y la signó y santiguó diciendo en el interim que hacía los signos, varias palabras que no pudo entender. La curó por dos veces,  de cuya enfermedad se halló buena aunque quebrada de color con poca robustez, y que en esta villa ha curado según ha oído decir a la mujer de Esteban García y a Juan Cabello de Vargas, y que no sabe otra cosa...
Declaración de Juan Cabello. También le signó  y santiguó, diciendo palabras que tampoco pudo entender.
Declaración de Juan Jiménez, cirujano de la villa de Garlitos. Le fue preguntado por la enfermedad de Diego Díaz y dijo: que ha muchos días que está informado y que le ha curado por enfermo de enfermedad natural, aunque es verdad que la diversidad de medicinas que he aplicado no le han servido, ni causado ningún síntoma de haber mejorado. Que cada día que pasa se halla con pocas fuerzas, pero que no puede saber si esta enfermedad es un maleficio....

Declaración de Juan Sevillano, mozo soltero, de oficio labrador. Dijo: ahora como año y medio, que se hallaba enfermo y fue al lugar del Risco, y estuvo con Juan Macías. Le preguntó si sabía la enfermedad que padecía, le respondió con un emplasto, en el cual vio echar el declarante cera blanca, granos, aceite .. y lo metió en un cazo, se metió en un cuarto y se santiguó antes de ponerle el emplasto, diciendo algunas palabras que no entendió el que declara .... Y que con dicha curativa le parece quedó mejor y bueno como hoy se halla.


Declaración de Esteban García. Dijo: que hará dos años poco más o menos que se hallaba enfermo y a la sazón estaba en el oficio de herrero de esta villa y le vio. .... Le puso un emplasto que compuso de sauco y otras nueve hierbas  que decía eran necesarias ,  que nueve mañanas se desayunase con berros que le había echado y las palabras que decía cuando lo hacía no las entendió.


Pasado los días, y como la enfermedad no remitía,  Juan Macías le dijo que alguien que vivía cerca de su casa le había hecho el agravio, que eran dos y se llamaban María, que mandaría un barreño con agua para que viese quienes eran, procedimiento que rechazó la mujer de Esteban García.
Termina diciendo que sabe que ha curado a Diego Díaz y que ha pasado a Chillón a curar a un vicario.

Declaración de Isabel Fernández. Hija de Juan Fernández Villalón, vecino de esta villa de Garlitos y del Risco.
Dijo: que oyó decir en el Risco aunque no puede determinar personas, si que había en el dicho lugar el rumor, de que había oido como Juan Macías como esta malo un borrico de Diego Díaz de Godoy y que pidiéndoles una hermana del dicho Díaz llamada Ana García, viniere a curar el borrico de su hermano respondió que no quería curarlo, que padecería también su hermano porque era muy soberbio, y esto no lo sabe por haberlo oído, si esto la había dicho junto a la Ermita de Ntra. Sra. de Nazaret, respondió que junto a la dicha Ermita le dijo a Juan Cabello de Vargas lo que lleva referido y que no sabe otra cosa, sino lo que lleva declarado...


Declaración de Catalina Sánchez
… que se hallaba enferma con intensos dolores de cabeza y cuerpo, y que cuando Juan Macías llegó a su casa, la curó santiguándolo y signándola, diciendo palabras que no entendió, y untándola con un poco de aceite.  

Declaración de Antonia, hija de Manuel Cuadrado
.. que padecía dolores intensos de cabeza y cuerpo, tanto que se hallaba imposibilitada de ir a misa, y que Juan Macias la curó santiguándose y signándola, aplicándola emplastos durante nueve días, desayunando con berros mojados en miel, y dice que declara haberse mejorado .


..Continuará ....

domingo, 14 de noviembre de 2010

La saga de la familia del Burgo

En otra entrada, ya hablaba de Don Juan del Burgo y de una serie de hechos que ocurrieron en  1675. Hoy me remontaré a los orígenes de esta familia en Agudo.

En 1612, el mercader holandés, Arnout Pieter Vandenburg, manda a su hijo Jan Vandenburgh - Juan del Burgo - , con su tio Juan Vilquens, factor retirado de los Fucares que vivía en Agudo.  Su tio le tendría que enseñar el oficio del mercader.

El 21 de Abril de 1608, Juan de Vilquens , natural de Amsterdam, contrajo matrimonio en Agudo con  Catalina de Yegros:

"en veinte y uno de Abril de seiscientos y ocho años, Desposé y velé a Juan Vilquens hijo de Juan Vilquens y de Quiteria Lucas, vecinos de la ciudad de Amsterdam en los estados de Flandes y a Doña Catalina de Yegros, hija de Francisco Serrano y de María Sánchez de Yegros su mujer. Fueron sus padrinos el Lcdo. Frey Juan de Yegros, Prior de Alcañiz del hábito de Calatrava y Catalina Muñoz, vecinos de esta villa de Agudo. Testigos Diego del Arco y Andrés Martín Presbíteros.
Frey Juan Mexía"



Juan del Burgo, realizó viajes comerciales  por Sevilla, Córdoba, Málaga, Granada, Madrid y Toledo. Al ver que su tio vívía como católico, y que estos  ejercían libremente su labor de comercio, decidió autoinculparse ante el tribunal de la Inquisición mostrándose como Luterano y tomando la firme decisión de conversión al catolicismo.

Existen más casos como este de autodenuncias "fingidas"  como solución para mejorar su actividad profesional y posición social. Quería evitar cualquier tipo de problemas relacionados con la religión, y en concreto con la Inquisión. En el archivo histórico  se puede consultar el Proceso de Fe iniciado en 1619 de Juan Vanderbourgh y que acabó con su reconciliación.

Anteriormente, el 22 de Mayo de 1617, Juan del Burgo contrajo matrimonio con la mujer de su tio, Catalina de Yegros,   tras llegar a un acuerdo para el reparto de la herencia que les había dejado el difunto  Juan Vilquens (Vilchans).



Posteriormente, Catalina de Yegros fallecerá y Don Juan del Burgo se casará el 16 de Enero 1630, en segundas nupcias con Isabel de Lares.
El 12 de Diciembre de 1649 fallece Isabel de Lares, y  Don Juan del Burgo vuelve a casarse  de nuevo con Doña Maria Muñoz del Arco, madre del Don Juan del Burgo que nace el  11 de febrero de 1651 y que aparece en 1674 junto el Gobernador de Cartagena de Indias, Don Jose Daza (casado con su hermana, Doña Isabel ).

Doña María Muñoz fallecería  y Don Juan del Burgo , hombre incansable, vuelve a contraer matrimonio en esta ocasión con Doña María Bonilla, natural de Chillón, el 15 de Junio de 1653, que muere en el parto de su hija Isabel en 1654.

También tenemos noticias de al menos dos esclavos que tuvo a su servicio: Lucrecia y Sebastián.

La historia de esta familia es muy interesante ya que tuvieron una influencia decisiva en numerosos hechos que sucedieron en Agudo.


Actualización: 30 de Septiembre de 2012

Fuentes:
Archivos Parroquiales de Agudo, Libros, Bautismos y Defunciones
Proceso de fe de Juan Vanderbourgh, ES.28079.AHN/1.1.1.49.3//INQUISICIÓN,109,EXP.11
Werner Thomas, "Los protestantes y la Inquisición en España en tiempos de Reforma y Contrarreforma", Leuven University Press