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Historia de Agudo
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miércoles, 27 de julio de 2011
Enlace actualizado de los Archivos Parroquiales
He actualizado las entradas que contenían el enlace hacia los Archivos Parroquiales de Agudo, digitalizado por los mormones. Ha cambiado en un par de ocasiones y la que puse hace un año ya no está activa.
miércoles, 20 de julio de 2011
Curanderos, hechiceros y otras hierbas (Segunda parte)
El Comisario del Santo Oficio de Agudo, Don Alonso García de la Vera Cuadrado, también intervendrá en este pleito,en el que finalmente se decide recluir en las cárceles secretas del Santo Oficio a Juan Macías por sospechoso de Maleficio y jactancioso de Supersticioso.
Juan Macías, natural de la villa de Agudo, vecino del Risco, de oficio Herrero, de edad de cincuenta años, preso en las Cárceles Secretas de este Santo Oficio, miércoles por la noche del día doce de abril de mil setecientos y treinta años. Sus señas personales: moreno, muy cerrada la barba, nariz pequeña, ojos pardos, pelo negro, mediana estatura, una señal encima de la ceja izquierda de una descalabradura. Hizo juramento acostumbrado y declaró no traer arma o algo ni cosas prohibidas y no trae más ropa puesta, ni para el servicio de su persona que un Coleto y una capa y unos harapos, todos muy maltrados. De todo lo cual se dio por entregado a la persona de Don Francisco Sebastián Camacho, Alcalde de las Cárceles Secretas de este Santo Oficio....
El día 19 de Abril de 1730 , Juan Macías declara: "... que habiendo quedado de edad de 7 años sin padre ni madre, totalmente desamparado, se dio a buscar la vida, y en la villa de Almadén se encontró con un extranjero cuyo nombre era Francisco a quien vio saliendo al campo buscando algunas yerbas y le dijo al declarante que el entendía de aquello y que conocía las cualidades de las yerbas . Y habiendo estado el declarante en compañía del dicho Francisco algún tiempo, tomó también conocimiento de las Yerbas y él haría con ellas algunos conocimientos que aplicó. A algunos enfermos han surtido efecto de curarlos, ya sea porque al tiempo que se los aplicaba estuviese la enfermedad vencida o ya a la buena disposición de los dolientes, y que si en esto hubo o no pacto, el lo ignora...
Dijo que sus padres eran, Baltasar Macías natural de Castilblanco y vecino de Agudo, por su oficio de herrero y Ana López, natural de Garbayuela. De sus abuelos paternos, que no los conoció ni sabe como se llamaron ni de donde eran naturales.
Su padre tiene un hermano que se llama Rodrigo Macías, vecino de Agudo, herrero , casado con Ana Morala, de quien tuvo dos hijas, una se llamaba Ana, casada con Francisco Jiménez, de oficio Sastre y no tiene hijos, y la otra también se llama Isabel casada con Diego López, labrador, también sin hijos.
Su mujer se llama Juliana Márquez, del lugar de Arroba, hija de Alonso Lucas. Tuvo con ella los siguientes hijos: María de edad de 18 años, casada con Francisco García, de oficio Ganadero, Lucía de 15 años, Ana de 13, Manuela de 11, Juan de 10 y José de 7.
Sigue dando mas detalles sobre su vida. Así, describe como volvió con su padre a Castilblanco, luego a Cabeza del Buey con el tratante de paños Don Diego López durante dos años, de ahí se fue a aprender el oficio de herrero en casa de Juan García Villalba durante nueve años; luego se va a Almadén a trabajar como herrero, y es allí donde encontró al extranjero que le enseño el conocimiento de las hierbas. Tras cinco años se fue a la Puebla de Don Rodrigo y a Arroba, como herrero, donde se casó con Juliana Márquez. Tras dos años en Arroba, se fue al Risco donde se ha mantenido hasta ahora.
El interrogatorio continua y le preguntan sobre los remedios que aplicaba y las palabras que decía mientras los aplicaba. Juan Macías reconocío que era cierto y que cuando hacía cruces en la boca del estómago, decía al mismo tiempo la palabra "SURGE" , dando a entender que saliesen los males.
La frase completa que decía era: "Surge fora maledite, nontentabimini", palabras que le enseñó el herbolario que conoció.
El desenlace es el siguiente: se le apercibe para que se abstenga de seguir realizando semejantes curaciones, se le den doscientos azotes y sea desterrado de los lugares donde ha practicado semejantes enredos, así como de la Villa de Madrid, por un espacio de cuatro años.
Cuatro años mas tarde, se vuelve a abrir otro expediente para investigar donde reside Juan Macías. Empiezan de nuevo a preguntar en el Risco y comprueban que estuvo por allí y además, siguió ejerciendo como curandero, ofreciendo el mismo remedio con los granos de cilantro, emplastes y rezos. Comprueban que finalmente falleció en la Galizuela en 1739.
Así termina la historia de nuestro paisano, Juan Macías.
Fuentes:
Archivo Histórico Nacional, Inquisición 91,Exp.2 , Inquisición 90, Exp.2
viernes, 15 de julio de 2011
Curanderos, hechiceros y otras hierbas (Primera Parte)
La historia de Juan Macías
El Risco, año de 1727
A continuación se toma declaración a Juana Sánchez, la mujer de Diego Díaz y a varios testigos que tuvieron algún trato con Juan Macías.
Declaración de Isabel Fernández. Hija de Juan Fernández Villalón, vecino de esta villa de Garlitos y del Risco.
Declaración de Catalina Sánchez
Declaración de Antonia, hija de Manuel Cuadrado
El Risco, año de 1727
"Muy Sr. mío, haciendo ocho meses que me hallo imposibilitado para no poder salir de casa y padeciendo un mal que los Médicos no le han conocido, y viendo que no he tenido remedio, he sospechado de un sujeto que está en el lugar del Risco y se llama Juan Macías, que por pedirle unos cuartos muchas veces, que el me debía, me enfadé con él y dije le había de poner preso, escapándose de mis manos. En el lugar del Risco, del que iba y venía en dicha parte, ha hecho en una caballería asnal, se me cayó muerta de repente, y no contento, me tiene a mi cuasi lo mismo. Pasose su mujer a esta villa de Garlitos y diciendo que estaba yo tan malo, dijo en una parte que le enviase recado a Juan Macías y que el me pondría bueno; vino el tal de contado astro día y entró en mi casa una noche diciendo estas formales palabras: !Qué hay hombre y , Qué tal te va!, da gracias a Dios, que has cogido el pájaro en la Jaula, que te pondrá bueno. Aplicome unos emplastos y me puse peor, y aconsejado por él , me dijo: no me eches valentía, que tu te pondrás bueno. Gastose como tres semanas y al cabo de estas volvió, y preguntando a mi mujer que que tal estaba, respondió mi mujer !así se está!, y dijo el tal: digo que tienen ustedes una antipatía conmigo por algunas cosas que andever el desengaño
.... Volvió al cabo de ocho días y preguntándome que tal te va, respondí que cada día peor, y dijo: hombre, en este lugar, en una reguera hay un bicho que tiene tres alfileres hincados, uno en el costado que corresponde al dolor , otro en el pecho y también le corresponde, otro en las rodillas, de que no puedo menear , y el tal bicho es quien te tiene muerto. Dijo que volvería a mirarme y no ha vuelto. Todo esto me pasa con este sujeto, y sospechando yo como muchos en este lugar, para descargo de mi conciencia , le envío a usted estas noticias porque yo estoy para morir ....."
Nota: Como así me lo dijo: y en muriendo el bicho, moría yo. También dijo como en este lugar había algunas personas destos tratos y así vea lo que debe hacer, y de no hacerlo recurriré al Santo Tribunal para que se remedie el que algunos en adelante no padezcan como estoy padeciendo"
Garlitos 15 de Julio de 1727
Firmado Don Diego Díaz
Esta carta firmada por Don Diego Diaz de Godoy, vecino de Garlitos, y dirigida al Lcdo. Don José de Soto Guevara, presbítero de la villa de Talarrubias y Comisario del Santo Oficio de la Inquisición de Toledo, da origen al Proceso de Fe de Juan Macías, vecino del Risco y natural de Agudo, por curaciones y hechicerías.
Una vez comenzado el pleito, se toma declaración a Diego Díaz de Godoy, que por cierto fallecería poco tiempo después. Dijo al Juez, que había prestado un poco de carbón de su fragua en Garlitos a Juan Macías y no le había pagado. Al amenazarle que le pondría preso , se escapó al lugar del Risco . Diego Díaz continuó relatando las mismas acusaciones que figuran en la carta.
Declaración de María Fernández, hija de Juan Fernández el Jabonero, de Garlitos. Dijo: que por la cuaresma pasada se hallaba enferma, y viniendo a esta villa Juan Macias fue a la casa de los padres de la que declara y dijo que a la declarante la había visto mal, y la signó y santiguó diciendo en el interim que hacía los signos, varias palabras que no pudo entender. La curó por dos veces, de cuya enfermedad se halló buena aunque quebrada de color con poca robustez, y que en esta villa ha curado según ha oído decir a la mujer de Esteban García y a Juan Cabello de Vargas, y que no sabe otra cosa...
Declaración de Juan Cabello. También le signó y santiguó, diciendo palabras que tampoco pudo entender.
Declaración de Juan Cabello. También le signó y santiguó, diciendo palabras que tampoco pudo entender.
Declaración de Juan Jiménez, cirujano de la villa de Garlitos. Le fue preguntado por la enfermedad de Diego Díaz y dijo: que ha muchos días que está informado y que le ha curado por enfermo de enfermedad natural, aunque es verdad que la diversidad de medicinas que he aplicado no le han servido, ni causado ningún síntoma de haber mejorado. Que cada día que pasa se halla con pocas fuerzas, pero que no puede saber si esta enfermedad es un maleficio....
Declaración de Juan Sevillano, mozo soltero, de oficio labrador. Dijo: ahora como año y medio, que se hallaba enfermo y fue al lugar del Risco, y estuvo con Juan Macías. Le preguntó si sabía la enfermedad que padecía, le respondió con un emplasto, en el cual vio echar el declarante cera blanca, granos, aceite .. y lo metió en un cazo, se metió en un cuarto y se santiguó antes de ponerle el emplasto, diciendo algunas palabras que no entendió el que declara .... Y que con dicha curativa le parece quedó mejor y bueno como hoy se halla.
Declaración de Esteban García. Dijo: que hará dos años poco más o menos que se hallaba enfermo y a la sazón estaba en el oficio de herrero de esta villa y le vio. .... Le puso un emplasto que compuso de sauco y otras nueve hierbas que decía eran necesarias , que nueve mañanas se desayunase con berros que le había echado y las palabras que decía cuando lo hacía no las entendió.
Pasado los días, y como la enfermedad no remitía, Juan Macías le dijo que alguien que vivía cerca de su casa le había hecho el agravio, que eran dos y se llamaban María, que mandaría un barreño con agua para que viese quienes eran, procedimiento que rechazó la mujer de Esteban García.
Termina diciendo que sabe que ha curado a Diego Díaz y que ha pasado a Chillón a curar a un vicario.Declaración de Isabel Fernández. Hija de Juan Fernández Villalón, vecino de esta villa de Garlitos y del Risco.
Dijo: que oyó decir en el Risco aunque no puede determinar personas, si que había en el dicho lugar el rumor, de que había oido como Juan Macías como esta malo un borrico de Diego Díaz de Godoy y que pidiéndoles una hermana del dicho Díaz llamada Ana García, viniere a curar el borrico de su hermano respondió que no quería curarlo, que padecería también su hermano porque era muy soberbio, y esto no lo sabe por haberlo oído, si esto la había dicho junto a la Ermita de Ntra. Sra. de Nazaret, respondió que junto a la dicha Ermita le dijo a Juan Cabello de Vargas lo que lleva referido y que no sabe otra cosa, sino lo que lleva declarado...
Declaración de Catalina Sánchez
… que se hallaba enferma con intensos dolores de cabeza y cuerpo, y que cuando Juan Macías llegó a su casa, la curó santiguándolo y signándola, diciendo palabras que no entendió, y untándola con un poco de aceite.
Declaración de Antonia, hija de Manuel Cuadrado
.. que padecía dolores intensos de cabeza y cuerpo, tanto que se hallaba imposibilitada de ir a misa, y que Juan Macias la curó santiguándose y signándola, aplicándola emplastos durante nueve días, desayunando con berros mojados en miel, y dice que declara haberse mejorado .
..Continuará ....
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