Historia de Agudo

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lunes, 14 de abril de 2014

Estela Funeraria de Agudo. Siglo II d.c.

Desde hace muchísimos años, la mayoría de los agudeños conocían la piedra del viejo molino de la puente. Lo que seguramente no saben muchos, es que hará unos dos años, al realizar unas obras, apareció la piedra y vieron que había una inscripción en la otra cara. La piedra se recuperó y se llevó a las instalaciones del Ayuntamiento donde actualmente se encuentra.

Isabel Cabrera se puso en contacto con los investigadores Juan Manuel Abascal y Carmen García Bueno que han realizado el estudio del epígrafe que reproduzco integramente.

Previo a su lectura y a modo resumen, decir que se trata de una estela funeraria que data aproximadamente del siglo II d.c. y que pertenece a un tal Severus Gluantiocus.

Geográficamente esta zona se encontraba en la Baeturia de los Túrdulos, siendo vecinos los Vetones, Carpetanos y los Oretanos.

Pueblos prerromanos, mapa de Arkeotavira
En el siglo II d.c. los romanos habían organizado administrativamente Hispania en tres provincias : Tarraconensis, Lusitania y Bética. A su vez, estas provincias se dividían en conventus. 
Nuestra territorio se encontraba en Baetica, en el Conventus Cordubensis.
División administrativa de Hispania siglos I y II d.c.
Como se aprecia en el mapa, estámos muy cerca del límite de las tres provincias romanas, es lo que se conoce como Trifinium y que algunos localizan en Valdecaballeros.
Trifinium de Valdecaballeros - Mojón Gordo
Esperemos que con el tiempo aparezcan más noticias de este tipo y salgan a la luz algunos asentamientos o yacimientos arqueológicos que nos permitan conocer mejor nuestros orígenes más remotos.
También sería interesante que el Ayuntamiento busque un emplazamiento adecuado para que los agudeños puedan verlo.
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INSCRIPCIONES DE AGUDO (BAETICA, CONVENTUS CORDUBENSIS)
por Juan Manuel Abascal y Carmen García Bueno

El número de epígrafes romanos en la provincia de Ciudad Real, donde había muy pocos testimonios cuando comenzaron los trabajos de la nueva edición de CIL II, ha crecido mucho en los últimos años. Una gran parte de los nuevos descubrimientos fue mérito de Géza Alföldy1, quien recorrió en muchas ocasiones este territorio y consiguió probar que había tenido una gran intensidad de hábito epigráfico, similar al de otras zonas de Hispania, y que gran parte de ese impulso correspondía al gobierno de Augusto. Presentamos aquí dos epígrafes de diferente naturaleza, procedentes de dos puntos situados en los extremos occidental y oriental de la provincia. Agradecemos a D.ª Isabel Cabrera Gómez (Agudo) la noticia del epígrafe …

El área geográfica de Agudo, situada en el extremo suroccidental de la provincia de Ciudad Real, perteneció en la antigüedad a la Baeturia de los Túrdulos en el norte del conventus Cordubensis (Plin. N.h. 3, 3,13–14) al igual que la vecina localidad de Puebla de Don Rodrigo (también provincia de Ciudad Real)2. En esta zona debían confluir los territoria de Mirobriga (Capilla, Badajoz) y Sisapo (Almodóvar del Campo, Ciudad Real) y no lejos, algo más al noroeste, se debieron encontrar la praefectura Ucubitanorum y el trifinium provincial de Hispania, es decir, el lugar limítrofe de las provincias de Lusitania, Baetica y Citerior o, lo que es lo mismo, de los conventus Emeritensis, Cordubensis y Carthaginiensis.

El epígrafe de que tratamos a continuación sirvió tradicionalmente como paso sobre un caz de agua al norte del término de Agudo, entre el casco urbano y la Sierra de Santana, aunque se desconoce su lugar exacto de hallazgo. En el año 2011 fue retirado de su emplazamiento y trasladado a los almacenes municipales,donde lo pudimos describir el 29 de octubre de 2011 con Isabel Cabrera. A esta última debemos agradecer la noticia del hallazgo y las nuevas fotografías de junio de 2012.

Se trata de una estela funeraria tallada en cuarcita de origen local y rota por todo su perímetro, aunque su anchura y grosor corresponden grosso modo a las dimensiones originales. Por detrás está ligeramente desbastada y la superficie frontal está bastante alisada aunque también muy gastada. Las letras no están incisas sino que, como suele hacerse en la cuarcita, se marcaron raspando con un punzón sobre la piedra hasta conseguir que fueran visibles; ello hace que su relieve sea mínimo, que el texto sólo sea visible en determinadas condiciones de luz y que presente el aspecto de una inscripción “pintada”. Sus dimensiones son (173) × (72) × (27) cm. Una grieta original recorre la parte superior del bloque y condiciona la distribución de las letras. El epígrafe ocupa sólo la parte superior del monumento y la paginación se apoya en el lado izquierdo. Por la parte superior hay un espacio libre de 28 cm, lo que indica que no falta texto por encima de la primera línea conservada. La altura media de las letras es de 10,5 (v. 1), 9 (vv. 2–3), y 8,5 cm (vv. 4–5), aunque los caracteres no son uniformes y presentan ligeras variaciones de forma y tamaño. Las interpunciones son circulares.

La E presenta siempre la forma II, lo que permite leer sin dificultad el nombre del primer renglón. En v. 2 la primera letra es una G con el trazo vertical recto; sigue una L con la parte inferior muy poco marcada y la última letra es una I; es decir GLVANTI. En v. 3, antes de la grieta del soporte – que debe ser anterior al texto – sólo se grabaron las tres letras iniciales hoy visibles, OCO, seguidas de una interpunción muy clara, mientras que el resto del renglón no llegó a usarse. La unión de los vv. 2–3 proporciona la cadena de caracteres GLVANTIOCO, en donde la parte final – ANTIOCO – no es el dativo de Antioc(h)us, pues no hay interpunciones y esto dejaría sin sentido la parte inicial (vid. Infra).

En v. 4 se reconocen al inicio las letras F y L separadas por interpunciones; detrás hay un trazo curvo que parece una S – en ningún caso una I – seguido de las letras IT y de una O – no una C como parece a primera vista –, es decir, probablemente SITO. En v. 5 aparece una fórmula que no presenta dificultades y que debe conjugarse en singular. Eso significa que en v. 4 se encuentra el nombre el dedicante; al comienzo de esa línea se lee claramente F · L · y esto sólo admite dos soluciones: la primera de ellas sería suponer una dependencia libertina como F(---) l(ibertus) o similar; esta solución reduciría el nombre del dedicante a las cuatro últimas letras de v. 4 pero no es descartable; la segunda opción es imaginar que F(---)esconde en realidad f(ilio), referido al difunto, con lo que el dedicante quedaría identificado como L. SITO. Cualquiera de estas dos hipótesis es posible aunque la más sencilla debería ser la más probable; es decir,F(---) debería ser abreviatura de f(ilio) y el nombre del dedicante podría identificarse con dos elementos, uno de ellos abreviado. Respecto al nombre de ese dedicante la solución no es tan fácil. La lectura es clara y no ofrece dificultad: detrás de la F sólo sigue una L y el grupo SITO. La única alternativa para restituir ahí un nombre de dedicante es recurrir a las tablas de Kajanto, en donde se registra el cognomen latino Sitio3.Si SITO se encuentra escrito en lugar de Sit(i)o,entonces L(---) podría ser incluso un gentilicio latino – por ejemplo >L(icinius) – por lo que el dedicante podría llamarse e. g. L(icinius) Sit(i)o, lo que no pasa de ser sólo un ejemplo. No tenemos ninguna seguridad en el desarrollo que deba darse a esta línea, por lo que la solución de v.4 tendrá que esperar a las propuestas de futuras autopsias.

Según lo explicado anteriormente, el texto dice:

Severo
Gluantioco
.
F(---) · L(---) · SITO (?)
5 d(e) · s(uo) · f(aciendum) · c(uravit) ·

II = E

El difunto Severus Gluantiocus, presenta una doble denominación compuesta por su nombre personal y un nombre familiar indígena perteneciente al grupo de las llamadas “organizaciones suprafamiliares” de la Hispania indoeuropea4. Aunque el número de estas estructuras va aumentando con el paso de los años, una de las encuestas más interesantes es la de su extensión demográfica hacia el sur y hacia el oeste, es decir, fuera de los límites específicos de la Celtiberia.

Hace unos años, Géza Alföldy identificó uno de los testimonios más meridionales en Navas de Estena (Ciudad Real)5 y aún más al sur se encuentra el epígrafe de Macer Obisoq(um) Ambati f(ilius) Toleta(nus) en Casas de Don Pedro (Badajoz)6.

El nuevo ejemplo de Agudo es por el momento la evidencia más meridional de estas “organizaciones suprafamiliares” de Hispania, aquí expresada mediante un nombre declinado perteneciente al grupo de los que presentan sufijo -ioko-/-ioco-7. Algunos de ellos muestran desinencia en -um (Nonius Quintilianus Aniocum en CIL II 2838 de Soria, Aecus Aploniocum en HAE 1805 de Caparra), a modos de genitivos de plural, y otros alternan el masculino y femenino (Arcea Elanioca8, Lougeius Petraiocus9) en formas latinas que se declinan como el ejemplo que ahora nos ocupa.

Gluantioco es un testimonio de “organización suprafamiliar” cuya forma de nominativo es Gluantiocus y que debe derivar de un nombre personal10 como Gluantus o Cluantus. En efecto, la forma sorda Cluantius/-us (Cluanti, gen.) se reconoce en el genitivo Cluanti de un epígrafe funerario de Alconchel de la Estrella (Cuenca), en el extremo meridional de la Celtiberia: Aurolus Veniatioq(um) Cluanti f(ilius)11.
Más aún, en esa inscripción de Alconchel, el difunto pertenece a otra “organización suprafamiliar” que también tiene desinencia en -ioko-/-ioco- como el caso que nos ocupa (Veniatioqum, formado a partir de Veniatiocus).

Veniatioqum y Gluantiocus pertenecen a la misma categoría de nombres de “organizaciones suprafamiliares” del ámbito celtibérico (Aurolus Veniatioqum, Nonius Quintilianus Aniocum, Aecus Aploniocum, Arcea Elanioca, Lougeius Petraiocus, Severus Gluantiocus). Por ello, habría que pensar que Severus Gluantiocus sea un emigrante procedente de regiones más septentrionales, quizá de la Meseta norte española.
Esa condición de emigrante explicaría este hallazgo en un lugar tan meridional como Agudo, en el extremo suroccidental de la provincia de Ciudad Real, dentro del conventus Cordubensis.

Ni la paleografía ni el tipo de soporte pueden ser empleados como criterios de datación, pues se trata de un producto local de muy poca calidad técnica. Por la fórmula empleada en el último renglón habría que suponer una cronología imprecisa dentro del siglo II.

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1 G. Alföldy, Epigraphica Hispanica 9. Inschriften aus Ciudad Real, ZPE 67, 1987, 225–248; id., Römisches Städtewesen auf der neukastilischen Hochebene. Ein Testfall für die Romanisierung, Heidelberg 1987; id., Ein neues Zeugnis für suprafamiliare Organisationen im antiken Hispanien, en Studia in honorem Iiro Kajanto, Helsinki 1985, 9–14; id., Aspectos de la vida urbana en las ciudades de la Meseta sur, en J. González (ed.), Ciudades privilegiadas en el occidente romano, Sevilla 1999, 467–485.
2 J. M. Abascal – C. García Bueno, Inscripciones de Fuencaliente (addendum a ZPE 67, 1987) y Puebla de Don Rodrigo (Baetica, conventus Cordubensis), ZPE 169, 2009, 269–272.
3 I. Kajanto, The Latin Cognomina (Comment. Human. Litt. 6, 2), Helsinki 1965, 270.
4 De estas estructuras trata una bibliografía especializada en las últimas décadas: M.ª Lourdes Albertos, Organizaciones suprafamiliares de la Hispania antigua, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (Valladolid) 40–41, 1975, 5–66 (luego como monografía: Studia archaeologica 37, Valladolid 1975); ead., Organizaciones suprafamiliares de la Hispania antigua II, Boletín del Seminario de Estudios de Arte y Arqueología (Valladolid) 47, 1981, 208–214; M.ª C. González Rodríguez, Las unidades organizativas indígenas del área indoeuropea de Hispania, Vitoria 1986 (con diversos suplementos en revistas posteriores); M. E. Ramírez Sánchez, Epigrafía y organización social en la región celtibérica: los grupos de parentesco, Las Palmas de Gran Canaria 2003 (Relación completa de testimonios de genitivo plural en pp. 919–925). Una actualización de los testimonios puede verse en M.ª C. González Rodríg uez – M. Ramírez Sánchez, Unidades organizativas indígenas del área indoeuropea de Hispania III: addenda, Veleia 28, 2011, 253–267.
5 G. Alföldy, Ein neues Zeugnis (n. 1) (= AE 1985, 621).
6 M.ª C. González Rodríguez, Las unidades organizativas (n. 4), n.º 157. Cf. M. Salinas de Frías, Los Carpetanos: siglos III a.C. a I a.C., en Los pueblos prerromanos en Castilla-La Mancha, Cuenca 2007, 59; H. Gimeno, Paisajes epigráfi cos en el espacio romano de la comunidad de Castilla-La Mancha, en La romanización en el territorio de Castilla-La Mancha, Cuenca 2008, 298.
7 M. Ramírez Sánchez, Epigrafía y organización social (n. 4), 73, 218–219 con todos los testimonios.
8 M. Martínez Burgos, Catálogo del Museo Arqueológico Provincial de Burgos, Madrid 1935, 46, n.º 347; J. A. Abásolo,
Epigrafía romana de la región de Lara de los Infantes, Burgos 1974, 109, n.º 146.
9 J. A. Abásolo (n. 8), 67, n.º 70.
10 Sobre las “organizaciones suprafamiliares” formadas a partir de un nombre personal celtibérico, cf. M. Ramírez Sánchez, Epigrafía y organización social (n. 4), 60–61 y 67, con ejemplos tan evidentes como Antilicus, Laturicus, Lougestericus, Turancicus, Mandicus, etc.
11 G. Alföldy – J. M. Abascal – J. M. Millán, Otro testimonio meridional de las ‘organizaciones suprafamiliares’ indígenas de la Hispania citerior, ZPE 168, 2009, 283–285, con la bibliografía anterior.


Fuente:
- Juan Manuel Abascal y Carmen García Bueno: Inscripciones de Agudo (Baetica Conventus Cordubensis) y Alhambra (Hispania Citerior, Conventus Carthaginiensis). aus: Zeitschrift für Papyrologie und Epigraphik 184 (2013) 293–298 (ZPE 184).


domingo, 30 de marzo de 2014

Hechiceras en Agudo y sus hechizos de amor - el deselance - (2ª Parte)


En la primera parte de esta historia hemos visto cómo, en 1578, el alcalde y administrador de la encomienda mayor en Agudo Hernando de Nava decide acabar con las actividades que estaban llevando a cabo unas hechiceras. Estas mujeres estaban aplicando sus hechizos y remedios desde hacía seis años Tenían atemorizados a muchos vecinos, y más teniendo en cuenta que al menos cuatro personas podrían haber muerto por haber tomado estos polvos. También hubo un afectado notable, Don Juan criado del comendador mayor Don Fadrique de Toledo, hijo del Duque de Alba.

Los clientes de estas hechiceras solían ser mujeres y se daban las siguientes situaciones:
  • el hijo que no encontraba ninguna mujer y se encontraba permanentemente muy enfermo se consideraba hechizado y ligado. Su voluntad estaba anulada.
  • ella quiere conseguir a alguien determinado.
  • ella no quiere a su pareja  y le quiere "enojar", buscando los amores de otro.
  • hay otras mujeres rivales que persiguen al mismo hombre.
  • despecho, el mozo se acabó yendo con otra a pesar de su promesa de matrimonio.

Para cubrir estas necesidades las hechiceras ofrecen dos tipos de servicios: 
  • Uso de los polvos y hechizos para ligar/desligar  hombres. Estos polvos se aplicaron de varias formas:
    • dentro de naranjas mediante un agujero con un alfiler, ciruelas, peras y manzanas.
    • en un vaso de vino.
    • mezclado con buñuelos.
    • dentro de huevos.
    • Pero también hay otros hechizos:
      • poner tres gotas de cera con hechizos.
      • burrajo.
      • Poner un palo con papeles.
      • clavar un sapo al suelo con una tira de seda.
      • cuentas de ámbar molidas.
  • Uso de distintos remedios para curar y quitar los males que tienen ligado a un hombre. Los remedios que aparecen son:
    • ungüento de alacranes mezclado con aceite y aplicado en la espalda.
    • tira de lienzo desde el cuello hasta el cabo del espinazo, santiguándose y diciendo el nombre de Dios.
Pero el método más potente eran los famosos polvos que preparó Márgara Muñoz con Francisca Martín mujer de Juan de Aparicio. Estos polvos estaban compuestos de cabezas de víboras, sapos, culebras, sesos de asno y de dientes de hombre ahorcado. Todo esto lo mezclaron y lo llevaron a un horno donde todo quedó convertido en polvos que se repartieron las dos y luego fueron vendiendo.

En la confesión de Teresa García , ésta dice que los dientes pertenecen a uno de los hombres ahorcados que había en el rollo tres años atrás. Con una piedra le quitaron varios dientes a uno de ellos, un gitano. (Como comenté anteriormente, es la primera vez que he visto documentada la existencia del Rollo en Agudo).

En esta época se atribuía un gran poder a los dientes de los ahorcados y se consideraban muy eficaces en los hechizos de amor. Tan popular era esta creencia que Goya la dedicó uno de sus grabados.
Francisco de Goya - A caza de dientes - Serie Caprichos 12
Casi todos los testigos de este pleito dicen que las personas a los que les fueron administrados estos polvos estuvieron muy enfermos y  al menos cuatro murieron.

Durante los primeros días del mes de noviembre de 1578, el alcalde Hernando de Nava manda poner presas en la cárcel  a todas las acusadas y allí las va tomando declaración.

El procedimiento que se sigue es rogar que digan la verdad y la advierte que, de no hacerlo, tendrán que aplicarle tormento y, si del dicho tormento ocurriese algún daño o muerte, sería culpa de la acusada por no haber querido decir la verdad.

Las primeras declaraciones no le gustan al alcalde. Dicen que no es eso lo que pasó, que no son hechiceras, que ellas aplican remedios a diversos males y que no saben nada sobre los polvos. Entonces, el alcalde decide aplicar tormento a Márgara Muñoz, Francisca Martín de Juan Aparicio, Francisca Martín mujer de Juan Capota, Teresa García y a Inés García.

El tormento que se da consiste en tormento de potro público y potro con cordeles y grilletes.

Tormento de potro con grilletes y cordeles
En este tipo de tortura, primero se fijaba al reo en el potro con grilletes y luego se aplicaban distintas cuerdas que se enrollaban con torniquetes independientes en diferentes partes partes del cuerpo. El verdugo iba aplicando una presión determinada sobre cada una de ellas. Este método era el primero que se aplicaba en los interrogatorios y, por lo general, empezaba con un solo torniquete en el brazo y, si el reo no decía la verdad, se le iban añadiendo más torniquetes en otras partes del cuerpo. La duración no solía exceder de dos horas.

La confesión obtenida por tormento debía ser ratificada por el acusado antes de 48 horas después de aplicado el tormento. Si se negaba o seguía manteniendo que era inocente, se le volvía a someter de nuevo a tórtura.

Este es el método que aplica Hernando de Nava. Primero las mete en la cárcel, luego pide confesión de forma voluntaria y, como considera que no "dicen la verdad", las somete a tormento de potro. Algunas se ratifican y otras vuelven a recibir tormento.

Obviamente, cualquiera de las confesiones realizadas bajo tormento tienen más detalles: cómo es la realización de los polvos con todos los ingredientes antes señalados, cómo consiguieron los dientes del ahorcado o qué significaba cada cosa, como el hecho de clavar un sapo en el suelo con una aguja y una hebra de seda. Francisca Martín Capota confiesa bajo tormento que ella mató a Pedro Navarro.

El 22 de noviembre de 1578, Márgara Muñoz y Teresa García solicitan la ayuda de Juan Muñoz del Arco al que dan poderes para que las represente, también será el curador ("tutor") de Isabel de Santos al ser menor de 25 años.

El 29 de Diciembre de 1578 se produce el desenlace. No sé lo que ocurrió con cada una de ellas, pero sí que las hermanas Isabel y María de Santos fueron puestas en libertad, Inés García y María Muñoz de Ávila fueron desterradas a perpetuidad de Agudo y Márgara Muñoz ... mejor lo leéis a continuación:

“ ... falló por la culpa que ..de este proceso resulta contra las dichas Inés García y María Muñoz de Ávila contra cada una de ellas  .. salgan desterradas y las destierren por esta sentencia perpetuamente por todos los días de su vida de la villa de Agudo y de toda la encomienda mayor de Calatrava e jurisdicción y no quebrante el dicho destierro perpetuo e preciso que ansi les pone a las susodichas so pena grave .. les sean dados doscientos azotes .. por las calles publicas de la dicha villa de Agudo , y esto con la primera vez que se probare haber "quebrantado" el dicho destierro y por la segunda mueran natural e sean ahorcadas ....

… falló por la culpa que nuevamente este proceso resulta contra la dicha Margara Muñoz que la debo de condenar  .. de la cárcel de está sea sacada caballera en una bestia de albarda atados sus pies y manos con una soga de esparto y lleve puesta a la garganta y sea llevada en forma de justicia por las calles públicas y acostumbradas de esta villa con voz de pregonero que manifestase su delito y después de haberse llevado por las dichas calles sin volver a la dicha cárcel sea llevada al campo a una horca que está puesta al camino de la Fuenfría que es cerca de esta villa y allí sea colgada y ahorcada del pescuezo con una soga de esparto hasta tanto que muera naturalmente y hecha la dicha Justicia mando que ninguna persona de cualquier calidad y condición que sea no sea acusada de la quitar sin licencia del Santo Oficio y del Comendador mayor de esta encomienda mayor en su nombre / soy .. de muerte natural / y darles mil maravedís para la Cámara y ... las costas de esta causa .. Hecho a mi tasación a la dicha Margara Muñoz y a sus bienes y mando que en lo que toca al quitar el cuerpo de la susodicha de la horca después de muerta se pregone públicamente después de ser ejecutada esta justicia en el lugar donde se ejecutare para que se entiendan las penas que por ésta mi sentencia se … y se escriba el dicho pregón al pié de ella .. .. .y por esta mi sentencia definitiva .
Hernando de Nava

En febrero de 1579, Inés García y María Muñoz de Ávila aún seguían apelando porque continuaban presas. Querían salir de la cárcel y cumplir el destierro. Sabían que una vez se fueran, si volvían les darían doscientos azotes públicamente y, si volvían a quebrantar el destierro una tercera vez, serían ahorcadas.

En cuanto a la sentencia de Márgara Muñoz, se la condenó a la horca que estaba puesta al camino de la Fuenfría. Podría ser lo que conocemos como "la horca de las mujeres". Lo que no sé aún es si esta horca estaba allí de forma fija y era utilizada desde antiguo o se puso con motivo de este pleito. 

La referencia documentada más antigua de la "Horca de la Mujeres" que he encontrado es de 1748, en el censo de una Capellanía que había fundado Francisco Sánchez Mansilla en 1636. Aquí se dice:

"... sobre una cerca cercada que tengo y poseo, por mía propia, que cabe tres fanegas de trigo en sembradura poco más o menos, y está del sitio que dicen La Horca de las Mujeres, término de esta villa y linda con cerca de Juan García de la Vera y arroyo que va a salir a la bajada del egido de la Virgen y con el camino que de esta villa baja a la Fuente de las Casas, que valdrá dos mil y setecientos reales de vellón y está dicha cerca libre de todo censo, memoria y carga ..."

Este documento es sin duda de gran interés para nuestra historia local por los datos que nos aporta.


Fuentes:

- AHN OO.MM.,  leg. 40.643 exp. 054
- Censo sobre la capellanía que fundó Francisco Sánchez Mansilla, 1748.
- Libros parroquiales de Bautismos, Defunciones y Matrimonios de Agudo
- Árbol genealógico de Agudo 1539-1900, creación propia.


miércoles, 26 de marzo de 2014

Hechiceras en Agudo y sus hechizos de amor: 1578 (1ª parte)

Desde muy antiguo se ha buscado la forma directa o indirecta para que un hombre pueda conseguir a una determinada mujer o viceversa.  Para ello no se escatiman medios ni recursos, llegándonos a sorprender la creatividad y el poder de sugestión que tiene el ser humano.

Los hechos que voy a relatar tuvieron lugar en Agudo en torno a 1578, y lo curioso es que, a pesar de los años transcurridos y de los medios utilizados entonces, aún hoy en día se siguen realizando pócimas y hechizos amorosos en todo el mundo.

Esto de unir o desunir hombres y mujeres es todo un arte. Por ejemplo, todos recordamos la Caravana de Mujeres que tuvo lugar hace unos años; o tradiciones populares que se han ido perdiendo, como la de los mozos de arrojar ramas de árboles en las casas de las mozas que pretendían (cada tipo de rama tenía su propio significado); o la tradición de "pagar la media arroba". Ningún mozo forastero que pretendiera a una paisana se encontraba "a salvo" hasta que no invitara a vino, cervezas, cubatas o lo que fuera menester a medio pueblo. Hasta entonces era continuamente "invitado" a darse un baño en el pilar más cercano. Una vez pagada la media arroba entonces sí, ya estaba perfectamente integrado y la relación podía continuar su buen curso. 

Antiguamente, existía todo un ejército de Celestinas, alcahuetas y hechiceras cuya profesión era ligar y desligar hombres. Las mujeres contrataban los servicios de estas profesionales para conseguir al hombre de sus sueños y, en caso que estuviera casado o comprometido, desligarlo de su mujer para que quedase libre. Su fama dependerá de la efectividad y de los medios utilizados.


En 1578, el alcalde y administrador de la Encomienda Mayor Hernando de Nava  decide intervenir ante lo que él considera una serie de hechos y delitos muy graves, cometidos por  mujeres hechiceras del pueblo.

El 2 de Noviembre de 1578 da comienzo un pleito civil  y criminal que llevará ante la justicia ordinaria a once mujeres, acusándolas de ejercer la hechicería para ligar y desligar hombres mediante el uso de polvos hechizados, pócimas y otros sortilegios, que anulaban la voluntad de sus víctimas o les ocasionaban graves enfermedades e, incluso, la muerte.

Durante dos meses se van produciendo los testimonios de los distintos testigos y el de las acusadas.  Para comprender mejor el pleito y no perderse,  he creado el siguiente gráfico con las once encausadas.


La figura principal en torno a la que gira todo es Márgara Muñoz mujer de Juan Serrano. En orden de importancia la siguen: Francisca Martín mujer de Juan Capote, Francisca Martín mujer de Juan Aparicio y Teresa García mujer de Domingo Sánchez Puebla. 

Este es el segundo pleito que he investigado donde las acusadas son todas mujeres. El primero es un pleito de la Inquisición hacia 1500 que tuvo gran repercusión, tanto por el número de acusadas como por su extensión geográfica, ya que afectó a varios  pueblos de la zona (también haré una entrada en el blog).

Creo que aquí podemos encontrar una serie de datos muy interesantes sobre la historia de  "La Horca de las Mujeres" . Un topónimo que ha llegado a nuestros días y que todos localizan junto a Santa Catalina. Más adelante volveré sobre este tema aportando más información.
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Veamos el pleito y lo mejor es comenzar con parte del informe que Marcos Rodríguez Escudero como Fiscal de la causa , presentó al alcalde y administrador Hernando de Nava:

"Marcos Rodríguez Escudero vecino de esta villa, fiscal por mi nombrado por esta causa en su nombre ante Margara Muñoz viuda mujer que fue de Juan Serrano difunto y a Francisca Martín mujer de Juan Capote e Francisca Martín mujer de Juan Aparicio y a Teresa García mujer de Domingo Sánchez Puebla y a Inés García mujer de Miguel Sánchez del Abad e a Isabel Camacha criada de Bartolomé García Palomo e a Isabel García de Santos mujer de Mateo García e a María Sánchez de Santos e a Ana Ramírez mujer que fue de Juan Moreno y a todas las demás personas que parecieren culpados vecinos de esta villa e fuera de ella y contando el caso premiso las cualidades de ello digo que las susodichas con temor de Dios y de la Justicia de cuatro años y mas tiempo y hasta parte han cometido grandes y graves delitos de hechicería y ligar hombres en el lugar y la forma siguiente:


La dicha Margara Muñoz de seis años a esta parte dio orden a Francisca Martín mujer de Juan Capote para que hechizase a Alonso Muñoz Tejedor y le quitase de su mujer y no quisiese a otras … y para ello le dijo le diese un vaso de vino ....con cuentas de ámbar molidos y sesos de asno y dientes de hombre ahorcado y cabellos de mujer y cabezas de víbora; todas estas cosas mezcladas la susodicha y la dicha Francisca Martín se juntaron y de ello hicieron hechizos moliendo y poniéndolo en un horno caliente hasta que se hiciese polvos y la dicha Margara Muñoz se quedó una parte de ellos y la dicha Francisca Martín se llevó lo demás y la dicha Margara Muñoz vendió y dio de los polvos a Isabel criada de Palomo para darlos a la de Doblero e a la dicha Isabel de Santos para dar a su marido y a María de Santos para dar a Miguel Ramírez vecino de Chillón y por ellos le dio a la dicha Isabel una olla de miel ; y la dicha María a Isabel su hermana …. y asimismo daba remedios a otras hechiceras de desligar y ligar y remedios para ello ..."


Aquí está la clave de todo el asunto, los Polvos hechizados que hizo Márgara Muñoz se convierten en objeto de deseo. Casi todas las acusadas piden estos polvos a Márgara Muñoz y a Francisca Martín la Capota para aplicarlos a sus propios fines. 

Francisca Martín mujer de Juan Capote

"... la dicha Francisca Martín mujer de Juan Capote con Francisca Martín mujer de Aparicio hizo cantidad de hechizos y los dio a Alonso Muñoz tejedor vecino de esta villa el cual estuvo ligado en partido de su mujer mucho tiempo hasta que murió hará dos años y los hicieron con sesos del asno y cabezas de culebras y cabezas de sapos y dientes de hombres ahorcados y cabellos de mujer y los dientes la susodicha los quitó a un gitano que estaba ahorcado en el rollo  y todo esto molido hizo polvos y hechizos de ello y dio de ellos en un vaso de vino a Miguel Sánchez del Abad porque el dicho Miguel Sánchez la había dejado y se había casado y estuvo muy malo a punto de morir / dio asimismo de estos hechizos a Juan Sánchez Acedo de Fuenlabrada porque se casó y la dejó y se los dio a beber en una taza de vino y estuvo muy malo y muriéndose si no fuera por Dios señor y porque su mujer es cierto le curó  / ansí mismo al dicho Alonso Muñoz puso tres gotas de cera en un jubón .. de los dichos hechizos diciendo para ello palabras del demonio / asimismo le dio a beber de los dichos hechizos y polvos a Pedro Navarro, porque se casó y la dejó y de ellos murió . Como tal hechicera ha curado a hechizados y ligar y desligar y otros delitos muy feos.

El asunto se va poniendo muy feo. El fiscal dice que a consecuencia de los polvos que dio Francisca Martín mujer de Juan Capote, murieron Alonso Muñoz Tejedor y Pedro Navarro, y estuvieron muy graves Miguel Sánchez del Abad y Juan Sánchez Acedo de Fuenlabrada.

Teresa García Mujer de Domingo Sánchez Puebla

Francisca Martín mujer de Juan Aparicio le dio polvos y hechizos a Teresa García mujer de Domingo Sánchez Puebla "...  para que los diere a Juan García Parra porque se ha visto detrás de la hija de Miguel Sánchez Milara y darseles al dicho Juan García que murió de ellos."


" ... la dicha Teresa García mujer de Domingo Puebla pidió unos polvos de los dichos hechizos a la dicha Francisca Martín y dio orden para que ambas hiciesen unas hojuelas y buñuelos con los dichos hechizos // y hechos, los dieron a don Juan criado de Don Fadrique mi señor para lo matar y muriera si el susodicho los comiera, los cubrió y los puso un parizuelo (paño) y a los dos días estaban llenos de gusanos // así mismo metió en unas naranjas con un alfiler los dichos polvos para dar a Juan García Capote para matar y las dio a María Núñez mujer de Cuadra para que se las diese a Juan García Zapatero para que la quisiese a ella  y la dicha María se comió una de las dichas naranjas y luego cayó mala e echaba muchos gusanos .. y murió de ellos // ansí mismo dio los polvos hechizos en un vaso de vino a beber a Juan García de Parra porque se ligó con la hija de Miguel Sánchez Milara y se .. y estuvo muy malo y murió de ello // ansí mismo hizo cerca de María García donde estaban durmiendo algunos mozos donde puso un palo con unos papeles y ..debajo una berenjena y otras cosas para que la quisiese bien Antón de Amador que estaba dentro de la dicha casa y sabe ligar a los hombres para que no lleguen a mujer / haciendo y tomando un sapo y lo clavó al suelo con una aguja y metida una hebra de seda  hasta que quedara negra esta que de esta manera ha hecho ..al ligar no llegue a mujer sino es a ella.. . …

Inés García mujer de Miguel Sánchez del Abad y María de Ávila

Inés García quería ligar a Francisco Muñoz porque había roto su compromiso de casarse con María de Ávila hija de Lucas de Ávila. Un día le llamaron para que fuese a la casa de Inés García donde también le estaba esperando María de Ávila, y alrededor de él echaron un poco de burrajo (estiercol seco) y agua. Francisco Muñoz salió gritando diciendo que ahora comprendía que el mal que tenía se lo habían hecho ellas y lo estaban hechizando para que estuviera ligado.

Isabel Camacho criada de Bartolomé García Palomo

Isabel Camacho dio tres o cuatro huevos crudos con gusanos a Bartolomé Delgado. También pidió hechizos a Francisca Martín mujer de Juan Capote y Márgara Muñoz, y los puso en unas peras y manzanas que echó en la casa de Doblero para que se las comieran sus hijas y muriesen. Las hijas no se comieron estas frutas porque vieron que estaban llenas de gusanos.

Isabel García de Santos y María de Santos (hermanas)

Isabel pidió hechizos a Márgara Muñoz para dar a su marido y María de Santos para dárselos a Miguel Ramírez Altamirano de Chillón.

Ana Ramírez mujer de Juan Moreno

Pidió hechizos a Francisca Martín mujer de Juan Capote.

Inés Gómez la Tuerta vecina de Fuenlabrada

Estaba considerada como otra hechicera en Fuenlabrada y se dedicaba allí a los mismos menesteres. En esta causa se la acusa de pedir los polvos para dárselos a un mozo de Siruela que se llamaba Alonso Rodríguez.

Francisca Martín mujer de Juan Aparicio

Esta hechicera era una de las más activas, tanto aplicando polvos como dando remedios a los que ya estaban hechizados. Así se la acusa de dar polvos a Juan García Parra, pero ella dice que realmente su padre Pero García Parra la rogó que ayudase a su hijo y le pidió un remedio. Ella le aplicó en la espalda un ungüento de alacranes pero murió del mal que tenía.

Bartolomé García también le rogó que le ayudase y le curara ya que tenía un fuerte resfriado y de unos hechizos que le hizo Inés García. El remedio que aplicó fue de nuevo el ungüento de alacranes y unas tiras de lienzo azul que le ponía desde el pescuezo al cabo del espinazo, santiguándose  y diciendo el nombre de Dios.

Juan Blasco hijo de Martín Blasco también la pidió remedio porque estaba ligado por una hija de Martín Bailador. Lo mismo le pidió Juan Serrano hijo de Toribio Serrano, porque también creía que estaba ligado.

(continuará....)







Fuentes:

- AHN  OO.MM., leg.40.643 exp. 054
- Catastro de la Ensenada, Agudo, 1752
- Libros parroquiales de Bautismos, Defunciones y Matrimonios de Agudo
- Árbol genealógico de Agudo 1539-1900,  creación propia.